Política

Renta básica | Renta Básica Universal: treinta mil firmas más cerca de Bruselas – El Salto

Renta básica | Renta Básica Universal: treinta mil firmas más cerca de Bruselas - El Salto


“Dicen que la austeridad es la única propuesta para remediar la crisis en Europa, pero ya la gente es cada vez más pobre. La tecnología y la globalización ha cambiado nuestro enfoque del trabajo, cada día se produce más pero con menos gente, el desempleo se ha disparado y el trabajo ya no es un derecho”. Crisis, pobreza y trabajo, con estos tres vectores comienza uno de los vídeos de presentación de la  Iniciativa Ciudadana Europea (ICE) por una Renta Básica Universal e Incondicional con la que activistas de quince países intentan alcanzar un millón de firmas en un año. Ante el escenario descrito, argumentan, una medida como esta podría ser una salida. Financiada a través de una reforma fiscal progresiva, los impuestos a los productos de lujo y el ahorro por la simplificación de la burocracia de una pluralidad de subsidios condicionados, apuntan a que esta renta permitiría cumplir con el artículo 25 de la Declaración Universal de los derechos humanos.

“Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios”. Reza la primera parte del mencionado artículo. En la UE, la tasa de riesgo de pobreza —después de las transferencias sociales— en 2018 era del 16,8 %, según Eurostat. Dos años antes de que estallara esta crisis.

Lo cierto es que en la Europa del siglo XXI, este derecho “a un nivel de vida adecuado”, está lejos de ser una realidad. Por ello, activistas de toda Europa, reivindican una transformación de un modelo que consideran insuficiente, y plantean la Renta Básica como una alternativa, que, aunque no es nueva, se siente más cercana.  Tras algo más de una semana de campaña, parece que no son pocas las personas en Europa que quieren ver esta medida debatida en las instituciones comunitarias. Ya se acercan a las 30.000.

“La pandemia ha puesto el tema de la renta básica en primer plano, se ha hablado más de ella en los últimos meses que en toda la historia”, constata Ángel Bravo, coordinador de la ICE para España, quien destaca que la medida ha sido reivindicada incluso desde elementos de la derecha en el país en los últimos meses. Bravo cree que la Renta Básica ha adquirido tal difusión porque responde bien al momento que atraviesa Europa: “Es algo muy rápido que no necesita largos papeleos, frente a estas ayudas condicionadas con tantos requisitos y que toman tanto tiempo y tanta burocracia y tanto gasto del Estado para poder acceder a una renta mínima por debajo del umbral de la pobreza”.

La historia de la Renta Básica Universal tiene un nombre fundamental en el belga Philippe Van Parijs. Este filósofo y economista político era elegido recientemente, por la publicación Prospect como uno de los principales pensadores de la era post-covid. “No hay duda de que esto solo es un reflejo de la creciente conciencia global de la importancia de la Renta Básica Internacional para la resiliencia de nuestras sociedad y economías”, comentaba Van Parijs recientemente en un tweet. 

El proyecto para llevar la Renta Básica a las instituciones Europeas precede de hecho a la irrupción del covid19. Como expresaba el activista Carlos Arias en este medio, es un trabajo que viene ya del 2019, y que retoma por otro lado una ICE anterior, que en 2013, llegó a recoger 285.000 firmas. Y aunque no consiguió alcanzar el millón necesario, amplió la difusión y conocimiento de la Renta Básica, llegando a ser replicada en una ILP a nivel estatal el siguiente año, que tampoco alcanzó sus objetivos numéricos. Los promotores de esta nueva iniciativa entienden que los tiempos han cambiado y se muestran optimistas. 

Estamos muy contentos porque ha habido mucha difusión de la campaña por parte de mucha gente y ha habido muchas firmas. En números absolutos España va la primera aunque en porcentaje respecto a los mínimos que debemos cubrir por país, vamos los cuartos por detrás de Eslovenia, Grecia y Hungría”, constata Bravo quien señala que, detrás del Estado español, donde más de cinco mil personas ya han firmado, Grecia y Portugal son los países que más adhesiones han concentrado, hecho que achaca a contar con economías golpeadas por la crisis cuya población necesita con más urgencia ayuda. 

diversas sensibilidades

“Aquí tenemos además el plus del enorme fracaso del Ingreso Mínimo Vital que tantas expectativas había generado y que para nada ha llegado ni siquiera a los mínimos que pretendía”, apunta Bravo. Y es que el pasado marzo, algunos medios de comunicación internacional señalaban al gobierno de coalición como uno de los primeros que se atrevería a implementar una ingreso universal. “Coronavirus: España implementa una renta básica para amortiguar el sufrimiento de la crisis”, titulaba la BBC, un medio más de los que resaltaban lo histórico de este momento e introducían cierta confusión al hablar del proyecto en esos términos. Mientras, los defensores de la Renta Básica Universal aclaraban en artículos y tribunas que no había ninguna relación entre la medida tomada por el gobierno y su propuesta. Una diferenciación que activistas como Daniel Raventós, presidente de la Red Renta Básica, y ponente en la Comisión para la Reconstrucción a favor de esta medida,  no han dejado de resaltar en los últimos meses.

La demanda también permeó los movimientos sociales, ocupando un lugar importante en el Plan de Choque Social que respaldaron cientos de colectivos desde marzo. “Es imprescindible introducir una ‘renta básica de cuarentena’ que garantice ingresos de manera universal e incondicional mientras dure el estado de alarma. Esta renta básica debe garantizar la sostenibilidad de la vida a trabajadoras por cuenta ajena, autónomas y profesionales que tengan que parar su actividad”, señalaban. 

En Portugal, otro de los países que reunió más firmas, aunque en los últimos días ha sido superada por Eslovenia o Austria, el partido de izquierdas Livre llevó la propuesta el pasado junio al Parlamento luso. En su documento cifraban en 870 mil millones de euros los recursos que el Banco Central Europeo estaría por inyectar en el sistema financiero europeo, un dinero, defendían, que en manos de los bancos no contribiría a salir de la crisis. “Queremos que la ayuda económica sea dada directamente a las personas con la forma de una Renta Básica Incondicional de Emergencia implementada a escala europea”, defendían como modo de estimular la economía real y propiciar una salida de la crisis.

“La renta básica universal es una idea brillante, especialmente en vista de las fallas del sistema de protección social. Si observas el sistema de protección social ahora, se ha convertido en una especie de sistema securitario y armado contra los pobres”, argumentaba hace unos años el exministro griego de finanzas Yanis Varoufakis, al frente de la plataforma europea Diem25, que defiende una renta básica no basada en impuestos sino en una especie de dividendo social aportado por el capital. En Grecia el año pasado se debatió la entrada en la Constitución de la obligación del Estado de proporcionar un ingreso mínimo garantizado a su ciudadanía. Ingreso condicionado dirigido a aquellas personas más pobres. Según el Eurostat, la población en riesgo de pobreza ascendía a 18,1% en el 2018. 2.372 personas han firmado ya por la ICE.

Otro país que como España ha vivido una medida de ingreso mínimo presentada como una gran propuesta y en ocasiones, confundida con una renta básica, es Italia, en donde el movimiento Cinque Stelle llegó al Ejecutivo con el reddito di cittadinanza como uno de sus proyectos principales, proyecto que reveló sus limitaciones en cuanto a un alto grado de condicionalidad. En marzo, con el principio de la crisis pandémica se planteó su ampliación y mejora. “Es hora de simplificar las medidas, incluir a toda la población, alcanzar a cada individuo y desvincularla del empleo”, afirmaban en una carta promovida desde Basic Income Network Italia. Ahora, el propio Movimento Cinque Stelle está apostando por la ICE, que cuenta con 3.446 firmas italianas.


Italia


Eleonora Forenza, antirracismo y renta básica

La europarlamentaria Eleonora Forenza, agredida tras una manifestación antirracista el pasado sábado en Bari, explica en esta entrevista el auge del discurso xenófobo y aborda las estrategias de respuesta a nivel europeo.

Hungría es otro de los estados donde la demanda por la renta básica ha calado, consiguiendo 2.200 firmas. El pasado 20 de septiembre, los recién re-electos colíderes del principal partido de la oposición Párbeszéd, defendían la implementación de una renta básica universal en el país.  Tímea Szabó y Gergely Karacsony apostaban por una renta básica pagada automáticamente a cada ciudadano como “un importante pilar para Hungría en el futuro”, mientras afirmaban que darían la pelea institucional, pues estaban convencidos de que “más del 80 por ciento de los votantes húngaros, incluyendo los que apoyan al partido governante Fidesz, son favorables a esta medida”. 

El caso alemán

Mientras, según afirma Ángel Bravo, la crisis económica puede explicar por qué los mencionados países llevan la delantera en la recogida de firmas, es “en Alemania donde más sensibilidad hay frente a la renta básica y el movimiento es más fuerte”. Ronald Blaschke, co-fundador de la Red Europea por la Renta Básica, en conversación con El Salto, da fe de cómo el debate ha permeado la opinión pública en su país y la amplitud de los actores implicados: “Alrededor de la mitad de la población alemana está a favor de una Renta Básica Universal. También lo están pequeños partidos (como el Pirata o el Humanista, muchos sindicalistas, algunas organizaciones civiles o juveniles, e incluso organizaciones católicas”. Blaschke apunta también a que la mayor organización de ayuda social del país, la protestante Diakonie, está discutiendo la medida y se pronunciará el próximo año, mientras que en los grandes partidos como el Partido Verde o Die Linke hay muchas adherencias individuales pero no posturas generales.

Como en todos los estados, en Alemania la crisis del coronavirus ha intensificado el debate, defiende la también integrante del Comité organizador de la ICE, Michaela Kerstan. “Ha mostrado muy claramente que nuestro sistema de protección tiene grandes lagunas, debido a los bajos salarios. Estudiantes, artistas, pequeños negocios, hostelería y turismo, y todos los trabajadores a tiempo parcial han sufrido graves recortes en sus ingresos mientras la ayuda monetaria de la Unión Europea y los estados va principalmente a los grandes negocios”. 

Kerstan, que pertenece a Die Link, piensa que una renta básica universal en Europa sería muy beneficiosa, pues una vez conseguida la independencia económica “nadie se vería forzado por la pobreza a migrar a países más ricos para trabajar allí por salarios bajos. Los sueldos subirían y tendrían un efecto positivo en las economías estatales pues la gente tendría dinero para consumir”, esto evitaría además, la fuga de cerebros, apunta.

experimentos y futuros

Según anuncia Blaschke, un experimento piloto sobre Renta Básica comenzará en un par de meses en Alemania:  120 personas recibirán por tres años 1200 euros mensuales de manera incondicional. El programa piloto alemán se suma a una serie de experimentos de los cuales quizás el que se dio en Finlandia en 2017 es el más conocido. Los efectos de este proyecto reflejaban datos importantes: que la obtención de una renta básica no influye sobre la búsqueda de empleo, y que traía fundamentalmente mayor bienestar. Los resultados del la experiencia, realizada por un gobierno conservador, se interpretaron como un éxito o un fracaso según la postura del analista respecto a la renta básica. 

La lucha por esta medida no parece sencilla: de momento no la han traido los experimentos, fue rechazada la única vez que se votó en referendum, en 2016 en Suiza, y no superó la primera ICE de 2013. Tampoco en esta ocasión la propuesta europea avanzó en un principio. “La primera propuesta que presentamos fue en enero de este año y la Comisión Europea no aceptó porque nosotros pedíamos una Renta Básica para toda la Unión Europea”, relata Bravo, desde esta institución argumentaron que los tratados europeos no permitían imponer este tipo de medidas a los estados miembros. “Tuvimos que corregir el texto de la propuesta y e ir por Rentas Básicas  incondicionales en plural a la UE, decir que recomendará a los estados miembros implantar rentas básicas: corresponderá a cada país hacerlo”.

Para Bravo llegar al millón será todo un logro, un gran primer paso que habrá que dar antes del 25 de septiembre de 2021. Pero es consciente de que no será fácil avanzar en esta medida en la Europa de la austeridad. Para ello, piensa, habrá que poner sobre la mesa, como apuntaban en su primer intento, que es necesario cierto mecanismo de solidaridad europea que implique transferencias de los países más ricos a los más pobres, pero sobre todo, es imprescindible que más allá de las firmas haya un amplio movimiento social que presione. “Eso haría entender a las autoridades comunitarias que hay mucha gente en Europa que quiere esto y que no está dispuesta a seguir tolerando las políticas de austeridad que solo traen pobreza. No solo en países como España, también en países ricos como Alemania hay mucha gente que lo está pasando muy mal”.





Source link

También pueden gustarte

Leer Más