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Rafael Nadal y María Francisca Perelló se lanzaron al agua

El tenista español Rafael Nadal y su novia de toda la vida, María Francisca Perelló, se casaron el pasado fin de semana.

En enero ya se había filtrado que el enlace sería en otoño.

Desde entonces muchas fueron las especulaciones, que no se vieron confirmadas sino hasta ahora, dado el carácter estrictamente privado que quiso dar la pareja al enlace.

Rafa y su entorno lamentaron la ‘presión’ a la que estaba siendo sometida la pareja en los días previos al enlace.

Y llegó a decir que «cualquier cosa se convierte en un documental», según el portal de noticias Última Hora. 

Además su círculo se quejó de que la novia «no podía ir tranquila a probarse a Barcelona el vestido de novia acosada por fotógrafos».

Cuando la única imagen de esos días fue de María Francisca Perelló y su madre embarcando en un avión pocos días antes de la boda.

La imagen fue captada por un periodista que iba a coger en esa misma puerta de embarque el vuelo siguiente.

La Fortalesa, considerada la construcción más cara de España fue el lugar escogido para la boda.

Incluso se pidió y se otorgó un permiso para que la entrada de los invitados fuera por la puerta del aeródromo militar, algo inédito hasta la fecha.

Hecho que contrastó con el carácter de normalidad y de ‘falta de interés’ que a su juicio tenía la boda, con el empeño en mantenerlo todo en el más absoluto de los secretos.

Nadal publicó una foto desde La Fortalesa la tarde víspera de la celebración.

Mucho se especuló con la posible presencia de personajes famosos:

  • desde Raúl González a Pau Gasol,
  • pasando por Roger Federer, Cristiano Ronaldo o Fernando Verdasco y su mujer, Ana Boyer.

Al final, los invitados más conocidos de Nadal fueron compañeros de profesión españoles.

El menú para este día tan especial fue uno de los grandes secretos, desde un principio se dio el nombre de Macarena de Castro.

La cocinera de Alcúdia no desmintió en ningún momento que ella fuera a ser la autora del menú.

De hecho, en un acto celebrado en Amadip pocos días antes de la boda, dijo a pesar de su contrato de confidencialidad:

«No voy a decir nada de lo que ocurra el próximo sábado».

Pero la pareja había elegido a Santi Taura para elaborar los platos principales y el Grupo DCastro colaboró en los aperitivos y realizó el servicio de sala.

Los vinos escogidos no fueron de la tierra, ya que la pareja se decantó por un blanco Oremus Mandolás Furmint y un tinto Alión 2015, ambos de Vega Sicilia.

Por cierto, este periódico publicó sobre la base de unas informaciones que Quique Dacosta iba a ser el autor del menú.

Algo que su jefe de prensa no desmintió a pesar de tener la oportunidad de hacerlo antes de la publicación de la noticia.

Dentro del secretismo de la celebración, fue el asunto más delicado.

Desde el entorno del tenista se aseguró que el mismo día de la boda se distribuirían «dos o tres fotos» de la pareja.

Sin embargo, esas imágenes no llegaron a las redacciones hasta pasadas las nueve de la noche del día siguiente, domingo.

La pareja ‘invitó’ a los asistentes a dejar sus teléfonos móviles a los miembros de seguridad del evento, quienes los custodiaron en una habitación.

Los propietarios de los mobiles podían usarlos, pero sin salir de ese habitáculo.

Los esfuerzos se centraron en que no hubiera imágenes de la boda e importaba menos que se contara lo que ocurría en el interior de La Fortalesa, siempre y cuando no hubieran imágenes.

La gran mayoría de los invitados cumplieron las directrices.

La dimensión profesional y social de Nadal es tan grande y tan positiva que no parece que esta boda ‘mejorable’ afecte a su imagen entre los ciudadanos.

Habrá que ver ahora si hay una exclusiva, o fotos exclusivas, para una revista.

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