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¿Sabes quién es Jorge Saavedra?

Jorge Saavedra

Jorge Saavedra, llamado “El monstruo de Pichincha”, fue capturado por cargos de pedofilia, pederastía, posesión y comercialización de material pornográfico relacionado con menores de edad. ¿Pero quién es este hombre más allá de lo que dictan sus cargos?

Nació en 1974 en el seno de una familia destruida por la muerte del padre durante el embarazo adolescente de su madre en Quito. Este ecuatoriano de 46 años es uno de los hombres más peligrosos que ha existido en el país de la mitad del mundo. Se graduó como profesor con honores en el año 2001 en una reconocida universidad de Quito. Ese mismo año inició su labor profesional en distintas instituciones educativas, bien es sabido que la profesión de profesor a nivel colegial no es muy bien remunerada en ningún país de Sur América, esto lo llevó a trabajar en diferentes lugares.

Vida familiar de Jorge Saavedra

Se cree que Jorge Saavedra no empezó su labor delictiva cuando inició su vida profesional, historias de un familiar cercano cuentan que Jorge estuvo con uno de sus primos.

“En la familia no se suele hablar mucho de eso, pero desde hace mucho que nadie deja solo a sus hijos mientras está Jorge cerca, de hecho, en muchas de las casas de la familia ya no es bienvenido”, comentó este familiar que prefirió permanecer anónimo.

Jorge es el primo mayor de una familia bastante grande, cerca de veinte primos en total. La historia cuenta que a Jorge se le dejaba a cargo el cuidado de algunos de sus primos más pequeños.

“Jorge tenía 15 o 16 años, mientras el resto no llegábamos a 10 años, por eso nos dejaban con él”; siguió comentando este familiar anónimo de Jorge Saavedra.

“Existían juegos que no eran muy normales. Por ejemplo, no jugábamos al típico juego de las escondidillas. Después de pensarlo mucho y superar la etapa de inocencia, pienso que ser encontrado por Jorge era realmente aterrador. Su miembro siempre estaba erecto durante el juego y nos hacía sentirlo si nos encontraba”, comentó.

Como esta, existen miles de historias que este familiar estuvo contando durante un par de horas de entrevista. Lo cierto es que los tíos y tías de Jorge Saavedra se negaron después de un tiempo a recibirlo como cuidador en sus casas, pero por respeto a su madre y no retarla, nunca le comentaron lo que sucedía realmente.

La vida escolar de Jorge Saavedra

Fuera de los problemas familiares en los que se metió Jorge, en la calle no tenía muchos amigos. En la escuela lo recuerdan como un muchacho inteligente pero bastante callado, nunca se le vio con un mejor amigo y mucho menos con un grupo de amigos.

Una de sus profesoras siempre lo notó como un muchacho un poco extraño, nunca hacía deportes. Los recreos para él eran sobre sentarse en el mismo lugar siempre a ver a los otros jugar, como quien esperaba volver a clases rápidamente o como si sus compañeros no fuesen suficiente para él.

¿Pero Jorge Saavedra era un rechazado? Se puede decir que Jorge Saavedra no eran un rechazado, era él quien decidía no reunirse con sus compañeros y mientras más grandes se hacían, Jorge menos quería tener algo que ver con ellos.

Eran tiempos difíciles en Ecuador y, en realidad, era bastante extraño que en ese momento existiera un profesional de la psicología dentro de una institución educativa, tal vez por esto los problemas de Saavedra nunca fueron muy notorios para su madre, quien no le daba mucha importancia a que su hijo no se relacionara mucho con sus compañeros.

Años en la universidad

Durante los años de universidad las cosas no cambiaron demasiado, sin embargo, Jorge se relacionó un poco más con algunos compañeros. Carlos Bedoya, compañero de la universidad, lo recuerda como un chico algo tímido.

“Jorge tenía una voz con un tono bastante bajo y algo afeminado, otros compañeros pensaban que era homosexual y en esa época eso era un motivo para ser rechazado. Pero conversando con él y conociéndolo mejor, me di cuenta que en realidad parecía no tener ningún interés sexual en lo absoluto, ni por hombres ni por mujeres”, comentó Carlos Bedoya.

Se dice que Jorge Saavedra fue un estudiante destacado, que muchos recurrían a él como compañero de estudio. Sus profesores en la universidad siempre estuvieron encantados con él y decían que cuando la clase se quedaba sin respuestas, Saavedra siempre tenía un comentario acertado.

Poco se sabe sobre su actividad como pedófilo y pederasta durante estos años de universidad, se cree que realmente no hubo más que algunos acercamientos pornográficos. Nunca se le conoció una pareja, sin embargo, Carlos Bedoya comentó que Saavedra generaba interés en el sexo femenino.

“Supe de una chica que estaba muy interesada en Jorge, pero él nunca le prestó mucha atención. Recuerdo que un día hablando sobre esta chica, me comentó que ella no era para nada su tipo; le pregunté si su tipo eran los hombres y me respondió que no se trataba de eso. Asumí que simplemente esta chica no le atraía”. Respondió Bedoya sobre los antiguos amores universitarios de Jorge Saavedra.

Bedoya dejó de tener contacto con Saavedra una vez que ambos terminaron sus estudios universitarios.

“Supe algunas cosas de él durante estos años, que estuvo en Venezuela, que estuvo en Colombia. Sin embargo, nunca hablamos directamente. Pensé que Jorge estaba trabajando en todos esos sitios; aunque me parecía algo extraño que alguien tan tímido viviera tantas aventuras”, sentenció Bedoya.

Vida Profesional

Jorge Saavedra había sido un estudiante con honores, las instituciones donde realizó sus prácticas habían quedado encantados con él y su desempeño. Saavedra no tuvo ningún problema para conseguir empleo, pero su hoja de vida tiene incontables instituciones; parecía que Saavedra pocas veces duraba más de un año en un lugar, tal vez esa inestabilidad le permitía mantener sus fechorías ocultas.

Se dice que en algunos momentos se le iban a levantar algunas actas y sanciones pero Saavedra siempre buscaba la manera de safarlas. Algunas veces llegaba al acuerdo de irse por voluntad propia de la institución y otras veces tuvo que pagar para comprar el silencio de algunas personas.

“Una vez una profesora me vio entrando a un baño con un niño. Era algo normal porque muchos niños no saben bajarse los pantalones y a veces nos tocaba hacerlo, pero yo estaba ayudando al niño a orinar y esta profesora dijo que lo estaba tocando inadecuadamente. Me amenazó y tuve que darle dinero para que no dijera nada. Después de eso renuncié para no seguir encontrándomela y que me siguiera pidiendo dinero”; dijo Jorge Saavedra sobre uno de sus tantos problemas durante su etapa profesional.

La historia de Jorge Saavedra no termina aquí, hay mucho más. En los próximos días estaremos publicando una segunda entrega sobre la vida de este hombre que ha causado tanta conmoción en toda Latinoamérica.

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