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¿Por qué podemos viajar en un avión lleno y en el cine o teatro hay aforo reducido?

¿Por qué podemos viajar en un avión lleno y en el cine o teatro hay aforo reducido?



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Actores como Tristán Ulloa o Sergio Peris-Mencheta, desde diferentes enfoques, se han preguntado en las redes sociales cómo es posible que se permita que un avión vuele repleto y, sin embargo, los cines y teatros hayan reabierto con aforo reducido.

Para ilustrar su consulta, han utilizado una doble fotografía en la que se ve el pasaje de un avión lleno de gente (con la habitual claustrofobia que supone el nulo espacio libre entre asientos), y esta imagen la han contrapuesto a otra de un teatro con una enorme separación entre las butacas.

En las respuestas, aparecen los habituales comentarios (sean ciertos o no, no es el objeto de este artículo precisarlo) sobre que la Cultura es lo último que importa, que el mercado es lo que manda aunque sea arriesgado sanitariamente… y también se apunta la respuesta científica que sostiene que durante los vuelos, al menos, se permita viajar con todo el pasaje lleno. El propio Ulloa agradece la explicación que le refiere un usuario de Twitter a una consulta que ha tenido una gran repercusion en Twitter con 8.000 «me gustas» y 2.700 «retuits».

Y es que como explicara el director de Ingienería de Airbus, Jean-Brice Dumont, «la cabina no es un lugar de propagación de virus o microbios. El sistema de ventilación renueva el aire cada dos o tres minutos, y los filtros que utiliza son capaces de retener el 99,997% de las partículas del tamaño que tiene el coronavirus». Además, explicó que gracias al sistema de ventilación no se intercambia el aire entre los pasajeros.

Por ello, Dumont consideraba que no tiene sentido reducir las plazas en los aviones ni dejar asientos vacíos para mantener la distancia de seguridad. «Cada medio de transporte tiene que adoptar medidas de protección diferenciadas. No es lo mismo sentarse en un espacio cerrado, donde el aire apenas circula, que en la cabina de un avión», aclaraba entonces. Y este ha sido el criterio que se ha seguido para reducir los aforos de cines y teatros, pues no tienen esos filtros de aire tan avanzados.

Por lo tanto, la nueva normalidad ha conllevado que no sea necesario guardar la distancia de seguridad en los aviones, pero tampoco en los trenes, puesto que se pueden ocupar el 100% de los asientos disponibles.

Esta consulta al aire que lanzaba Ulloa, de hecho, ya la había realizado de manera crítica el humorista Jorge Cadaval, de los Morancos, que había viajado en un tren de AVE lleno hasta la bandera y con las mesas de cuatro hablando tranquilamente.

O el actor y director Alfonso Sánchez, que en un reportaje en La Sexta, le parecía curioso que pudieras ir al cine trasladándote en metro, sin restricciones, y que al llegar hubiera hasta que sentarse separados por que el aforo se ha reducido. Varios de ellos apuntan a que se trata de un desprecio a la Cultura.





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