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Por qué a algunas personas les molesta un sonido que a otras les encanta

Por qué a algunas personas les molesta un sonido que a otras les encanta


Desde la Antigüedad, el ser humano ha utilizado el sonido en rituales y ceremonias espirituales y como un medio para estimular su equilibrio físico, mental y emocional. Actualmente, sabemos que determinados sonidos pueden influir en el sistema nervioso autónomo, modificar la vibración celular, fortalecer el sistema inmunológico y reducir los niveles de estrés. En su libro «Medicina del sonido. Musicamento para el alma» el músico, compositor y sonoterapeuta David Villar hace un amplio recorrido por las cualidades físicas y terapéuticas del sonido, la importancia del silencio, los instrumentos y las técnicas más utilizadas en la sonoterapia.

¿Cómo podemos reducir el estrés y la ansiedad que impera en estos días de incertidumbre a través del sonido?

El estrés es, en mi opinión, la gran pandemia del mundo civilizado y está detrás de una gran mayoría de enfermedades crónicas. El estrés genera una verdadera depresión del sistema inmunológico y una desarmonía a todos los niveles dentro del cuerpo humano.

Mediante el sonido armónico de instrumentos como el cuenco tibetano, el gong, el tambor chamánico o la voz, podemos influir de diversas maneras sobre el cuerpo físico y cuerpos sutiles de una persona, de forma que restablezcamos ese estado de calma y bienestar y, con ello, el propio poder «autosanador» del organismo. Por ejemplo, a nivel de ondas cerebrales sabemos que el cerebro es un órgano electroquímico y que las funciones cerebrales se basan en la actividad eléctrica que generan sus neuronas. Estimulando, por resonancia, estas ondas cerebrales (alfa, theta o delta) con lo que se conoce como «sonido binaural» conseguimos un estado de quietud, relajación y calma mental. También es posible estimular el sistema nervioso parasimpático, que es aquel que nos permite volver al estado de reposo tras un proceso estresante. En este sentido podemos hacer un masaje vibracional con cuencos tibetanos sobre el propio cuerpo y activar el nervio vago con lo que alcanzaremos un estado de relajación.

¿En qué medida es importante el silencio también en esa situación y en ese contexto?

Hay una cita de Arturo Graf que destaco en el libro que dice: «Si quieres oír cantar a tu alma, haz el silencio a tu alrededor». El silencio es un verdadero tesoro a nuestro alcance que cada vez se hace más necesario. Vivimos inmersos en mucho ruido, no solo ambiental, sino también ruido mental como consecuencia de un exceso de información visual y auditiva. Tenemos nuestros cinco sentidos y nuestra mente alerta y en constante actividad. Podríamos decir que somos adictos a la acción y a la agitación. Nos resulta incómoda la ausencia de sonidos.

Por tanto, se hace imprescindible algún tipo de práctica meditativa o de relajación que active la intervención del sistema nervioso parasimpático, como dije antes, aquel que nos lleva de vuelta a un estado de calma. Gran cantidad de estudios demuestran que estas practicas y el silencio que encontramos, por ejemplo, en la naturaleza, restablece el bienestar y nos recarga de energía vital. Según la medicina tradicional china, el cuerpo se repone no por dormir, sino por el reposo y la quietud. Cuando practicamos el silencio nos volvemos más despiertos, más creativos, escuchamos las señales de nuestro cuerpo, sentimos con mayor claridad nuestra intuición y nos recargamos de la energía necesaria para afrontar nuestro intenso día a día.

El silencio es la nada y es el todo. Debemos aprender a apreciar los momentos de silencio sin necesidad de rellenarlo, limitándonos a detenernos y respirar.

El insomnio es otro de los problemas a los que nos estamos enfrentando en estos días, ¿cómo puede ayudarnos el uso del sonido

El insomnio es, en gran medida, es una consecuencia precisamente de ese estrés y ansiedad que vamos acumulando. En las terapias trabajo con mucha gente con este problema. Es vital descansar bien y tener una buena calidad del sueño. El sonido terapéutico es una herramienta fantástica para eliminar esa agitación mental que hace que por las noches nuestra mente siga activa y no nos permita conciliar el sueño. De hecho, he creado unas grabaciones, a las que denomino «Musicamentos», con sonido binaural que favorece el sueño y ayuda a mejorar el descanso

¿Qué percepción tiene sobre si somos o no conscientes de cómo puede influir el sonido y el silencio en nuestra vida?

Las culturas orientales nos llevan bastante ventaja en este sentido. Aunque queda mucho por recorrer, siento que poco a poco vamos siendo más conscientes de la necesidad de encontrar entornos amables desde el punto de vista auditivo. Al igual que tenemos una consciencia de la alimentación o del cuidado del cuerpo físico a través del deporte, es importante que tengamos una consciencia auditiva, es decir, saber qué escuchamos, el mensaje y la energía de lo que escuchamos y que además dediquemos algún tiempo del día a estar en silencio.

En la actualidad, el ruido es un mal que aqueja a nuestras sociedades agitadas y trepidantes. A menudo, la contaminación acústica se cita como uno de los principales problemas en las grandes ciudades del mundo. Te daré un dato llamativo. El ruido causa en la Unión Europea al menos 10.000 casos de muertes prematuras cada año. España, concretamente se encuentra, según la OMS, entre los diez países mas ruidosos del mundo, aunque por detrás de otros como Estados Unidos, China o Egipto.

El ruido nos agota y nos fatiga. A diferencia de otros elementos contaminantes, el ruido no deja residuos, pero sus consecuencias provocan efectos muy variados que van desde simples molestias hasta problemas clínicos irreversibles o alteraciones psíquicas severas.

David Villar habla en su libro de la importancia del silencio y la relajación.
David Villar habla en su libro de la importancia del silencio y la relajación.

¿Por qué a algunas personas les molesta, agobia o incluso enfada un determinado sonido que, a otras, sin embargo, les agrada o les produce satisfacción?

Esto es curioso pero tiene su explicación. El sonido es una energía que impacta sobre nuestros oídos, pero también sobre nuestra piel, y llega a nuestras células.

Cada persona tiene su propia energía, su propia frecuencia vibracional, su bloqueo energético y su estado de ánimo. El mismo sonido que a una persona le resuena y le hace calmar su estado, a otra la puede poner nerviosa y a una tercera puede dejarle indiferente. Pero esos mismos sonidos otro día, a esas mismas personas les pueden causar un efecto totalmente distinto. Cuando el sonido entra en contacto con el cuerpo encuentra resistencias propias de nuestro estado vibracional y energético. El hecho de que a una persona le cause agobio o incluso pueda llegar a causarle un dolor físico un sonido quiere decir que ese sonido le está «rompiendo» una resistencia o un bloqueo energético.

En otros casos, el sonido nos relaja y nos calma porque «necesitamos» esa frecuencia o ese sonido. Pensemos en el sonido como un alimento que nutre nuestra vitalidad. De algún modo, pasa igual con los olores, los sabores o los colores. Por eso no se pueden dar recetas mágicas con el sonido. En terapia hay que ir viendo qué sonidos conducen a aquello que queremos provocar o conseguir en el paciente.

De igual modo, hay sonidos que conectan con nuestra mente a nivel subconsciente y nos pueden remover algún trauma o bloqueo que nos haga sentir incómodos, inquietos o irritables.

¿Existen sonidos concretos o tipos de música específicos que calman de un modo genérico o es algo que solo depende de cada persona?

Como norma general todos los sonidos naturales, el mar, el campo, los animales o los elementos nos suelen conectar con nuestra esencia y nos dan vitalidad, al igual que los instrumentos armónicos. Por ejemplo, los sonidos con una frecuencia baja nos llevan a un estado de calma mientras que las frecuencias altas nos activan.

Por otra parte, si hablamos de música en lugar de sonidos, esto es algo más personal y subjetivo. Nos solemos autoprescribir de manera casi inconsciente la música que necesitamos en cada momento, aquella que resuena con nuestro estado emocional en un momento particular.

Desde la musicoterapia diríamos a grandes rasgos que las músicas con un ritmo lento nos calman y, sin embargo, las que tienen un tempo rápido nos dinamizan y nos «ponen las pilas». También las canciones en tonalidad menor nos suelen llevar a conectar con una emoción de melancolía y, en cambio, si están en una tonalidad mayor, con una mayor alegría. Aunque lo cierto es que hay un componente subjetivo muy fuerte en la música y cada persona la percibe de una manera muy particular.

¿Y podría hablarse de sonidos o tipos de música que nos alteran o que no benefician en cuestiones relacionadas con el estrés y la ansiedad?

Efectivamente, y no solo por el tipo de música o sonido, también por el volumen que utilizamos a la hora de escucharlos. Los sonidos estridentes, no armónicos y la música con un tempo elevado nos lleva a activarnos o alterarnos emocionalmente.

El efecto de la música sobre el estado de ánimo y sobre la conducta humana ha sido un tema que ha provocado curiosidad durante mucho tiempo. Hay algo que la convierte en un fenómeno natural, en un íntimo nexo entre física y emoción. Desde la neurociencia se ha observado que es posible modular la actividad en cualquier estructura cerebral emocional gracias a las sensaciones que despierta la música.

Por tanto, no nos beneficiarían los sonidos estridentes, poco armónicos, con unas frecuencias muy elevadas y de ritmo rápido.

¿Qué es la sonoterapia?

La sonoterapia o terapia de sonido consiste en una disciplina milenaria que plantea el uso de la voz y otros instrumentos musicales para generar determinadas vibraciones que inciden de manera beneficiosa en nuestro organismo. Su base científica descansa sobre los principios de resonancia y arrastre, mediante los cuales un objeto vibrante provoca cambios en la vibración de otro.

Me gusta distinguirlo del término «Musicoterapia» que, aunque pueda parecer lo mismo, no lo es. Se trata de la aplicación de la música en un proceso estructurado, con el objetivo de recuperar, mejorar o mantener la salud mental y física. Por lo tanto, estamos hablando de una profesión aliada del campo de la salud.

David Villar, usando el gong.
David Villar, usando el gong.

¿Cuáles son los instrumentos y las técnicas más utilizadas en sonoterapia?

Podríamos destacar el gong, los cuencos tibetanos, cuencos de cristal de cuarzo, el tambor chamánico, la flauta nativa americana, la Shruti Box y, nuestro propio instrumento, el más rico y poderoso, la voz.

Cada terapeuta emplea sus propias técnicas. Pero como norma general, las más utilizadas podrían ser los baños de gong, que son sesiones de 45 minutos con este instrumento como protagonista, terapias vibracionales con cuencos tibetanos, colocando estos sobre el propio cuerpo, el canto de mantras y el canto difónico, Estas técnicas nos conducen a equilibrar el sistema cardiorespiratorio, calmar el sistema nervioso, favorecer la calma y el bienestar, facilitar estados meditativos, serenar el flujo de pensamientos, impulsar el crecimiento espiritual y armonizar nuestros centros energéticos (chakras).

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