Economía

Plátanos fritos un negocio para poder subsistir

Plátanos Fritos la forma en la que se hace dinero dentro de la Torre Viasa; Una forma de ingreso informal que es bastante insalubre.

En la Torre Viasa el olor a aceite quemado y plátanos fritos es la norma desde que decenas de las familias que la habitan encontraron en los tostones un medio de subsistencia.

Cada día se fríen en las calderas rebosantes de aceite cientos de kilos de plátanos verdes que luego se empaquetan a mano. Se expenden por menos de 10 centavos de dólar en cada rincón de la capital venezolana: en parques, en hospitales, en kioscos, en el Metro.

Si se suman los ingresos de cada pequeño productor, el negocio genera cerca de un par de miles de dólares cada día. Pero es apenas un puñado cuando se reparten entre los cientos de freidores, empaquetadores y vendedores que se emplean en este negocio.

Tranquila y acostumbrada

El olor a tostones penetra el espacio de Moreno. También el de su vecina, la pensionista Laura Ramírez que vive sola en una habitación que supera los 80 metros y cuenta con agua y electricidad. Todo un lujo en Venezuela.

«Le pido a mi Dios que me ayude a salir de aquí, porque qué va, ya no se puede», dice a EFE esta mujer de 61 años que trabajó para el Estado y en la economía informal. Pero luego señala que se siente tranquila y acostumbrada después de 13 años viviendo en la torre.

Las paredes de su casa también están tapizadas con imágenes de Hugo Chávez o alegóricas al chavismo.

«Yo no oculto nada. He votado por el chavismo, todo lo que es de Chávez he votado», dice.

Moreno y Ramírez no sienten rencor por permanecer en la torre, pese a su prolongado apoyo al chavismo que, aseguran, no les ha abandonado.

«Hasta que el mar se seque estaré con esto, porque este es el único gobierno que ha ayudado a la gente humilde», añade

por: EFE

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