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Personas sin hogar | Una persona desahuciada muere en un parque de Villalba – El Salto

Personas sin hogar | Una persona desahuciada muere en un parque de Villalba - El Salto


Más de medio centenar de personas se concentraron ayer domingo, 6 de diciembre, a las puertas de La Casa de los Maestros en Collado Villalba, para recordar a Alfonso, un vecino que dormía en la calle y el viernes amaneció sin vida en un parque. “No tener casa, mata”,  reclamaron, y exigieron al Ayuntamiento medidas urgentes para paliar el sinhogarismo.

“Las temperaturas comienzan a bajar de cero y en Collado Villalba hay personas durmiendo en la calle sin ninguna alternativa ni protección. Esa mañana, un hombre que dormía al raso en la Plaza Los Belgas, apareció sin vida, mientras una numerosa cantidad de viviendas en manos del Ayuntamiento siguen cerradas, sin uso y deteriorándose. Exigimos una respuesta ante una situación que podría repetirse”, han denunciado desde la Asamblea de Vivienda.

“Numerosas familias y gente no perciben ni las ayudas ni la orientación que la Concejalía de Servicios Sociales debería ofrecer”, denuncia Tamara Macías, de la Asamblea de Vivienda

Una de sus portavoces, Tamara Macías, ha explicado que a ellos les llegan “numerosas familias y gente que no perciben ni las ayudas ni la orientación que la Concejalía de Servicios Sociales debería ofrecer”, y es por eso que instan al Ayuntamiento “a que haga informes de vulnerabilidad social sin que un juez se los tenga que solicitar cada vez que hay un desahucio. En invierno nadie tendría que vivir en la calle, porque puede morir, como demuestra este caso. Los municipios tienen que tener planes para vivienda social porque aquí es un problema grave”, afirmó.

La Policía Local no ha querido comunicar a El Salto la causa de la muerte de la autopsia del vecino fallecido y ha emplazado a contactar con el servicio de prensa municipal, que reanudará su trabajo el miércoles 9 de diciembre, tras el puente.

La Casa de los Maestros, el lugar elegido para la concentración, es un edificio de propiedad municipal en desuso que los colectivos piden se acondicione para fines sociales. “Son cuatro pisos bastante grandes que llevan sin habitar unos diez años y para habilitarlos habría que hacer algunas reformas, sobre todo, invertir en accesibilidad. Hace ya un par de años, nosotros pedimos que se rehabilitaran para ponerlos a disposición de la emergencia habitacional y, aunque el PP estaba en contra, la moción salió aprobada con el apoyo de Ciudadanos, pero evidentemente no se hizo nada. En 2019 lo volvimos a solicitar y pedimos un informe del arquitecto municipal, que determinó la inversión a realizar y que incluso el techo está arreglado”, explicó la concejala del grupo municipal Unidas por Collado Villalba, Eva Morata.

Sobre la situación de la vivienda social en el municipio, la concejala admitió que hay una “carencia importante” de pisos. “Aquí hubo 44 pisos del Ivima, que fueron de los que se vendieron de esa manera gloriosa al fondo de inversión Goldman Sachs y, de esos, casi todos fueron adquiridos por los particulares que podían acceder a lo que pedía el fondo, excepto una vecina, que ha tenido dos intentos de desahucio por parte del fondo buitre”, recordó.

“En la calle Real hay un par de pisos en unos edificios antiguos que también están vacíos y se podrían rehabilitar. Es decir, que habría esos seis en total, pero en todos los casos necesitan obras y por eso no servirían para la respuesta inmediata que se necesita”, destacó Morata. Por ello, desde su bloque instan a la alcaldesa a gestionar ante la Consejería de Asuntos Sociales “a que reactive un albergue en la vecina localidad de Los Molinos, porque ha estado siendo utilizado hasta hace poco, durante el confinamiento, para personas sin techo”.

“Póngalo alto y claro, era un desahuciado al que habían echado a la calle”, enfatizan las vecinas

Alto y claro

Eran las 7.30h del viernes cuando personal policial encontró en un banco del Parque Los Aromas el cuerpo sin vida de Alfonso, “un vecino de Villalba de toda la vida”, como lo recuerdan quienes lo conocieron. Su deceso se produjo a apenas 200 metros de la Plaza los Belgas, donde cuentan que desde hacía al menos seis meses, pasaba sus días y noches.

“Dicen que fue al parque a hacer sus necesidades, a un lugar más oculto, y no tuvo fuerzas para bajar. Si saben que hay gente que está viviendo en la calle, que al menos pongan un puñetero baño químico para que puedan hacer sus necesidades”, reclamó una vecina que accedió a hablar con El Salto con la condición de mantener su anonimato.

“Trabajaba en la fábrica Capote, una empresa de cemento, y vivía con su madre, la señora Pepita, en una casita baja en la calle La Fuente. En ese lugar hicieron unos pisos, así que les dieron otro piso donde vivían, pero el hermano lo hipotecó y quedó en la calle. Era de una familia muy trabajadora, de Villalba de toda la vida. Póngalo alto y claro, era un desahuciado al que habían echado a la calle”, enfatizó la vecina. 

Alfonso, próximo a cumplir 60 años, era hijo de quien fuera el zapatero de la zona de la Estación y de Pepita, quien durante muchos años trabajó en la limpieza de una de las sucursales bancarias de Caja Madrid en Collado Villalba. Una familia apreciada, según los diferentes testimonios, a las que la vida “se le dio vuelta en poco tiempo”.

Protesta en Villalba por muerte de persona sin hogar 2
Entidades sociales y vecinas de Villalba denuncian la muerte de un vecino que vivía en la calle tras ser desahuciado.
Pablo ‘Pampa’ Sainz

Tras el desahucio pasó un tiempo durmiendo en un garaje, pero dese hace unos seis meses lo hacía a la intemperie, pasaba los días en la Plaza Los Belgas con un “carrito” y por la noche dormía en los soportales colindantes. “Recibía la ayuda de personas en la zona, todos los días había una mujer que le bajaba la comida, la cena y a las 12 de la noche un colacao. Es una chiquita marroquí, Asamia, para que luego digan que las ayudas son solo para los extranjeros, esta chica es extranjera y le ayudó como nadie”, asegura esta vecina.

Darío lo conocía desde hacía unos años, y empezó a tratarlo porque lo encontraba en Los Belgas cuando volvía de trabajar. “Durante las fiestas de Villalba lo tenían durante toda la noche vigilando las mesas y sillas de los bares y la hostelería de Los Belgas”, recordó, y agregó que según le había contado “por desavenencias” no tenía relación con su familia y por eso se veía abocado a sobrevivir en la calle.

Desde Servicios Sociales aseguran que la víctima se negaba a recibir ayudas, sin embargo sus amigos relatan que era la Administración quien no le conseguía ningún tipo de ayuda, ni espacio en los albergues, y que recibía comida de una vecina y de una asociación

“Hace cosa de un mes lo vi por última vez, cuando una vecina bajaba a darle la cena. Hay un discurso aquí en Villalba, de parte de la Administración, que dice que no quería recibir ningún tipo de ayuda, que se negaba a recibirla. Él mismo me decía que los albergues estaban llenos, hasta arriba, me decía que no le conseguían ningún tipo de ayuda, que todo esto a nivel burocrático es muy lento y que en los albergues no le daban espacio”, relató Darío. Desde Servicios Sociales, en declaraciones a medios locales, aseguran que la víctima se negaba a recibir ayuda.

“De alguna asociación recibía comida, de Cáritas o de otra. Yo le dije: ¿Si hubiera una posibilidad de que te ofrecieran una casa donde te pudieras meter, irías? Él me respondió con una frase que me llegó muy adentro: A mí vivir en una casa me haría hombre, como expresando la necesidad que tenía de un lugar a donde llegar, donde estar”, destacó. Darío con un grupo afín estuvo un tiempo buscando alguna alternativa habitacional que no consiguieron. “No fue posible y ahora esta muerte nos deja muy mal”, confesó.

“Le dije: ¿Si hubiera una posibilidad de que te ofrecieran una casa donde te pudieras meter, irías? Él me respondió con una frase que me llegó muy adentro: A mi vivir en una casa me haría hombre, como expresando la necesidad de un lugar a donde llegar”, explica su amigo Darío

Corazones de piedra

Mariola Vargas ostenta el cargo de alcaldesa de Collado Villalba desde el 14 de noviembre de 2014, cuando siendo concejala de Servicios Sociales del gobierno popular, asumió la Alcaldía en reemplazo de su compañero de partido, Agustín Juárez López de Coca, quien dimitió al ser uno de los primeros detenidos cuando estalló la Operación Púnica.

En los seis años que lleva en el cargo el ayuntamiento ha sido distinguido dos veces con el “Corazón de piedra”, un galardón que la Asociación Estatal de Directoras y Gerentes en Servicios Sociales otorga desde 2013 a personas e instituciones que muestran “una menor sensibilidad social” y cuyas opiniones o actuaciones “produzcan mayor desamparo y sufrimiento a los ciudadanos y familias más vulnerables”.

En los últimos seis años, el Ayuntamiento de Collado Villalba ha recibido dos veces el premio “Corazón de piedra” entregado a instituciones que muestran “una menor sensibilidad social”.

El premio recibido por dos años consecutivos, en 2016 y 2017, junto a una treintena de consistorios de toda España, se entrega a aquellos ayuntamientos cuyo presupuesto en promoción social y servicios sociales es inferior al 60% de la media del conjunto de ayuntamientos con más de 20.000 habitantes. Es decir, a Ayuntamientos cuya inversión social por habitante apenas si alcanza los 30€, un premio a “la menor sensibilidad social”.

Desde la oposición acusan que en los últimos años se han quedado sin gastar “entre un 35 y un 40% por ciento” del presupuesto de servicios sociales y que este año de pandemia, si bien no tienen las cuentas, es obvio que ha habido mayores ayudas en alimentos, pero “no ha habido una gran inversión de servicios sociales”, aseguran.





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