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Nunca tantas mujeres y niñas habían estudiado pero la igualdad sigue sin alcanzarse

Nunca tantas mujeres y niñas habían estudiado pero la igualdad sigue sin alcanzarse


MADRID
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El número de niñas y mujeres que estudian ha alcanzado niveles récord gracias a los importantes avances logrados en los últimos 25 años pero aún siguen enfrentándose a muchos más obstáculos a la hora de acceder a la educación que niños y hombres, lo que impide alcanzar el objetivo de la igualdad en este ámbito. La nueva pandemia de coronavirus amenaza con convertirse en un lastre adicional en los esfuerzos para llegar a la paridad en la educación.

Así se desprende del informe ‘Una nueva generación: 25 años de esfuerzos para la igualdad de género en la educación‘ publicado por la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) con motivo de la celebración del Día de la Niña este 11 de octubre. Según el mismo, desde 1995, 180 millones de niñas más se han escolarizado en primaria y secundaria.

No obstante, las niñas siguen teniendo más probabilidades que los niños de quedar excluidas, algo que la actual pandemia está exacerbando, según el informe elaborado por el Observatorio Mundial de Educación (GEM), que defiende la necesidad de que los gobiernos sigan combatiendo la persistente discriminación con vistas a alcanzar la igualdad para la siguiente generación de niñas.

«Todos sabemos que la educación es la piedra angular de la igualdad y la educación de niñas y mujeres es el primer paso hacia un mundo más igualitario«, subraya la directora general de la UNESCO, Audrey Azoulay. Pese a los logros alcanzados, añade, el informe pone de manifiesto que «aún estamos fallando a los más desfavorecidos: tres cuartas partes de todos los niños de primaria que nunca pondrán un pie en la escuela son niñas», lamenta.

Por ello, sostiene Azoulay, «en este momento crítico, con la COVID-19 exacerbando las desigualdades de género, debemos renovar nuestro compromiso de educar a las niñas y las mujeres». «El progreso en este terreno se deja sentir durante generaciones, como también lo hacen los pasos atrás en el mismo», previene.

Aumento de la tasa de escolarización

Según el informe, desde 1995 la tasa de escolarización de las niñas ha pasado del 73 por ciento al 89 por ciento, con las mayores mejoras registradas en el África subsahariana y el sur de Asia, especialmente en India. En 23 países, entre ellos Bhután, Yibuti y Nepal, se ha alcanzado la paridad de género en este periodo, ya que hace 25 años iban a clase menos de 80 niñas por cada 100 niños.

Además, el número de mujeres que cursa estudios universitarios se ha triplicado en dos décadas, en particular en el norte de África y el oeste de Asia. Marruecos es un claro ejemplo ya que el país alcanzó la paridad en 2018 mientras que a principios de la década de 1990 iban a la universidad tres mujeres por cada diez hombres.

No obstante, como recuerda el informe de la UNESCO, el género sigue desempeñando un papel clave en la escolarización en muchos países. En el caso de Chad, Guinea-Bissau y Yemen, menos de 80 niñas por cada 100 niños completan primaria mientras que los niños tienen el doble de probabilidades de culminar la secundaria.

Como resultado de todo ello, y del legado de la discriminación del pasado, según la UNESCO, las mujeres siguen siendo dos terceras partes de las personas analfabetas que hay en el mundo. Además, muchas se enfrentan a barreras adicionales como son la pobreza y la discapacidad. En 59 países, las mujeres de entre 15 y 49 años de los hogares más pobres tienen cuatro veces más probabilidades de no saber leer y escribir que las de los hogares más ricos.

Llamamiento a la acción

Aunque han pasado 25 años desde la histórica Declaración de Pekín, «las niñas aún se enfrentan a barreras que las mantienen alejadas de la escuela y de alcanzar su potencial«, incide el director del Informe GEM de la UNESCO, Manos Antoninis. Por ello, el informe plantea un llamamiento a la acción dirigido sobre todo a los gobiernos en seis áreas concretas.

La primera de ellas, eliminar la disparidad de género en el acceso, participación y conclusión de la educación. Según el informe, aún hay menos de nueve niñas por cada diez niños escolarizados en primaria en el 4 por ciento de los países, el 9 por ciento en secundaria, el 15 por ciento en secundaria superior y el 21 por ciento en educación terciaria.

En segundo lugar, reclama que todas las niñas y padres jóvenes reciban apoyo para ir a la escuela, puesto que aunque también se han hecho avances frente al embarazo precoz, sigue habiendo tasas muy elevadas por ejemplo en el África subsahariana y en Chad, Malí y Níger incluso son superiores a las de 1995. Además, en países como Guinea Ecuatorial o Tanzania, las niñas embarazadas tienen prohibido ir a clase.

Por otra parte, el informe apuesta por que todo el personal docente goce de formación para evitar que los estereotipos de género negativos se propaguen a la enseñanza y las elecciones educativas de los estudiantes.

A día de hoy, el porcentaje de chicas que estudian ingeniería o tecnologías de la información está por debajo del 25 por ciento en casi dos terceras partes de los países, mientras que el porcentaje de mujeres que realizan formación profesional y técnica ha pasado del 45 por ciento en 1995 al 42 por ciento en 2018.

En relación con esto, también se plantea la necesidad de que todos los planes de estudios y los libros de texto representen a las mujeres de forma que no se perpetúen los estereotipos de género, puesto que en muchos países aún sigue sin presentárselas en posiciones activas tanto sociales como económicas.

En otro orden de cosas, el informe defiende que todos los estudiantes deben tener acceso a educación sexual ya que esta ayuda a prevenir la violencia de género relacionada con las escuelas al promover una mejor comprensión y entendimiento de las identidades de género de los estudiantes además de reducir la prevalencia del embarazo adolescente.

Por último, desde la UNESCO animan a que haya más mujeres en cargos de liderazgo con el fin de cambiar las normas sociales y de género y actuar como modelo de roles para las estudiantes. Según el estudio, el estereotipo negativo de que las mujeres no están capacitadas para ser líderes se ve reforzado por la falta de profesoras en la educación superior. Así, aunque estas suponen el 94 por ciento de los profesores de infantil solo son el 43 por ciento de los de educación terciaria.

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