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Neumonólogo Andrés Orsoni: Hay que actualizar los protocolos de atención a pacientes COVID-19 en Venezuela

Neumonólogo Andrés Orsoni: Hay que actualizar los protocolos de atención a pacientes COVID-19 en Venezuela


Ya se sabe que la persona que muere por COVID-19 fallece de trombosis, una gran inflamación pulmonar y falta de oxígeno en varios órganos. Orsoni, quien también es intensivista, insiste en que se debe incluir la dexametasona

Lo que comenzó supuestamente como una enfermedad respiratoria se convirtió en una enfermedad sistémica que ataca pulmones, corazones, cerebro y riñones. Hasta el punto de que quienes hoy mueren por COVID-19 se debe a porque varios órganos fallan y no porque el pulmón se detiene. Ese tránsito lo tiene muy bien definido el neumonólogo e intensivista Andrés Orsoni.

Igualmente, tiene claro que hay que cuidarse del contagio, y que el tapabocas y el distanciamiento físico no son una excentricidad, sino una necesidad.

“Nosotros nos basamos en todos los datos que los chinos nos mandaban”, recuerda Orsoni en conversación con contrapunto.com. “No sé si los chinos mintieron o no mandaron los datos correctos, pero todo empezó como una enfermedad respiratoria” y, como la información de China hablaba de una neumonía, “todo se empezó a tratar como una neumonía”. Pero los casos no mejoraban; por el contrario, las tasas de contagio y de mortalidad eran muy altas.

Aunque la
Organización Mundial de la Salud (OMS) había prohibido hacer autopsias por el
temor al contagio, “los italianos, desesperadamente, empezaron a hacer
autopsias” y a ver cosas que contradecían la información de China. “Esto no es
una neumonía; estoy viendo un síndrome inflamatorio generalizado que me produce
efectos diferentes en la persona muerta a lo que producen los chinos. Por eso
empezaron a ver que lo que pasaba en las personas era diferente. No es una
neumonía, sino un síndrome inflamatorio que producía cosas completamente
diferentes”.

Los estudios
en Italia demostraron que, con la COVID-19, hay un proceso inflamatorio severo
en el organismo. Cuando el virus entra en el organismo se fija en la
hemoglobina y la destruye, lo que causa una importante falta de oxígeno. La destrucción
de la hemoglobina deja materiales de desecho que se acumulan y llegan al
pulmón. “Producen una inflamación de la unidad alveolar pulmonar que no deja
que haya intercambio gaseoso”.

También se
produce “una gran inflamación dentro del pulmón y una gran tormenta de
citoquinas”, detalla. Las citoquinas son una sustancia que producen los
glóbulos blancos para defendernos, pero se generan muchas citoquinas que en vez
de protegernos, nos agreden e inflaman el pulmón.

La inflamación en el pulmón y la hipoxemia por el rompimiento de la hemoglobina provocan fallas en cuatro órganos blancos: cerebro, corazón, pulmón y riñón. Esas fallas se originan en la falta de oxígeno, “no llega oxígeno para oxigenar esas células”.

También se
descubrió un tercer proceso: la trombosis. La tormenta de citoquinas y los
desechos por la destrucción de la hemoglobina generan trombos que viajan por la
sangre, cierran los vasos sanguíneos y producen múltiples infartos “en muchas
áreas del organismo”.

La persona
que muere por COVID-19 fallece de trombosis, una gran inflamación pulmonar y
falta de oxígeno en varios órganos.

De toda esta
experiencia surge el uso de la dexametasona, un medicamento que tiene muchos
años en el mercado, refiere Orsoni. “Comenzó a usarse como antiinflamatorio en
todos los pacientes que tenían un proceso moderado o severo y empezaron a ver
que las personas no se morían”. Por eso se inició el trabajo con una
combinación de fármacos: esteroides, anticoagulantes y antivirales.

Todavía no
se sabe por qué para 80% de los enfermos no pasa de ser una gripe fuerte,
señala el médico. “Al día de hoy no hay tratamiento específico”, aclara. Se
probó con la cloroquina “y se demostró que no funciona”, al igual que la
ivermectina.

“Lo que se
demostró que sí funciona es la dexametasona en pacientes que son moderados a
severos, porque disminuye la mortalidad”. No te va a curar, precisa, “pero sí
va a disminuir la mortalidad porque frena el síndrome inflamatorio”. El antiretroviral
remdesivir mejoraría, pero no queda claro si sería una opción debido a su
costo.

-¿Los protocolos de atención en Venezuela
habría que cambiarlos?

-Hay que
actualizarlos. El gobierno inicialmente hizo unos protocolos basados en lo que
decía la OMS. Ya la OMS cambió algunos protocolos. Ya ellos sacaron la
azitromicina y la hidroxicloroquina e introdujeron la dexametasona. Todavía el
protocolo que tenemos en Venezuela utiliza hidroxicloroquina y azitromicina, y
no está metida la dexametasona. Ellos tienen que reunirse, revisarlo. Aunque
médicos que tratan pacientes en el medio privado utilizan tanto el protocolo
del gobierno como la dexametasona.



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