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Legitimidad de desempeño, por Carolina Gómez-Ávila

Legitimidad de desempeño, por Carolina Gómez-Ávila


Twitter: @cgomezavila


El miércoles se conoció un informe avalado por las Naciones Unidas, registrado bajo el título de «Conclusiones detalladas de la Misión internacional independiente de determinación de los hechos sobre la República Bolivariana de Venezuela»1

Si aún no lo ha hecho, por favor, descárguelo. Quizás me acompañe a leerlo sólo en los ratos en que podamos regresar de la impotencia y el horror. Difúndalo, recomiéndelo y téngalo a mano porque cada tanto necesitaremos volver a él. Ahora es un documento obligado de consulta para reconstruir nuestra historia reciente y entender las pocas opciones que nos deja la gravedad de nuestro presente.

Para evitar que lo desinformen, cuando lea las noticias que lo reseñen, conviene que tenga en mente que con «motivos razonables para creer» se hace referencia a un estándar preciso que implica que un observador no involucrado ha recibido información que le da un grado razonable de certidumbre acerca de que se produjo el delito denunciado y que la persona identificada fue la responsable. Es prudente aclarar que ese estándar no es suficiente prueba en un procedimiento penal pero sí es suficiente para ordenar una investigación a fondo.

Por eso me temo que la presunción de inocencia llegó a su nivel mínimo y me atrevo a asomarme a unos pocos efectos, de los muchos y variados, que ha tenido su publicación:

Primero noto que, aunque no maneja detalles, la población sí se ha enterado de la existencia del informe y saben de la gravedad de su contenido. Esto me sorprende porque sucede en medio de la pobreza que es la mayor forma de censura. Todos sabemos lo caro que es tener acceso a cualquier información independiente y lo difícil que se ha vuelto si la única vía para lograrlo es internet.

*Lea también: La multiplicación de los chats, por Tulio Ramírez

Que la gente murmure que lo del informe es verdad —algunos aseguran que se queda corto— podría contrastar con que no se rebelen. Pero creo que hay una explicación humana y simple para eso, saben que el opresor es criminal y que las revueltas espontáneas no son una opción inteligente.

También noto que enterarse del contenido del informe reduce la disposición de la gente a que la dictadura participe en una transición en la que pudiera conservar una porción de poder. Me parece que lo que podía aceptar la opinión pública como resultado de las negociaciones de República Dominicana o Noruega, no se aceptaría hoy. Esto descoloca a quienes se han mercadeado como moderados para introducir una opinión favorable a una transición compartida, apuntalada por el sobreanálisis de casos históricos. Hoy, ese discurso tiene un insoportable tufo a complacencia con los delincuentes, a complicidad.

Veo con esperanza que este informe nos puede hermanar otra vez. Nada hay que ofrezca mayor cohesión social que comprobar que las víctimas pertenecen a distintas clases sociales, tienen diferentes posiciones económicas y son de distintos niveles educativos, raza y sexo. Sólo tienen en común que manifestaron su oposición a quienes detentan el poder y fueron tan brutalmente reprimidos que hay «motivos razonables para creer» que se cometieron crímenes de lesa humanidad.

Me parece que de esto se habla poco y que la coalición democrática no debe ser lenta, como acostumbra, para darle lectura útil. Aquí hay muchas razones para unirnos en una lucha que nos regrese a la democracia.

Finalmente, noto que la izquierda latinoamericana se está desmarcando de la dictadura venezolana. No es para menos, la bandera socialista se salpica con crímenes de lesa humanidad. Me pregunto si será muy tarde para que eviten más daño a su reputación. Me pregunto si podrán hacerse y hacernos el servicio de gestionar regionalmente que la dictadura le entregue el poder a un Gobierno de Emergencia Nacional para que en Venezuela se convoquen elecciones presidenciales y parlamentarias, libres y justas.

A fin de cuentas, nadie mejor que la izquierda para decir que un gobernante con crímenes de lesa humanidad sobre sus hombros, perdió toda legitimidad de desempeño.

1 https://www.ohchr.org/Documents/HRBodies/HRCouncil/FFMV/A_HRC_45_CRP.11_SP.pdf

 

TalCual no se hace responsable por las opiniones emitidas por el autor de este artículo


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