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Las protestas fuerzan la revisión de la ley de seguridad de Macron

Las protestas fuerzan la revisión de la ley de seguridad de Macron


Corresponsal en París
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Emmanuel Macron ha pedido a su Gobierno y partido que «desguacen» el proyecto de Ley de «seguridad global» que ha provocado multitudinarias manifestaciones de protesta que pueden crecer, ya que la inculpación de cuatro policías, acusados de «violencias racistas», solo ha creado nuevos frentes de tensiones inflamables para el presidente, «refugiado» y solitario en el Palacio del Elíseo. Macron celebró el domingo y ayer dos reuniones consecutivas y excepcionales con su primer ministro y jefe de Gobierno, Jean Castex, acompañado de los ministros del Interior (Gérald Darmanin), Justicia (Éric Dupond-Moretti) y Cultura (Roselyne Bachelot), pidiéndoles soluciones rápidas a la crisis.

«En un tono muy irritado», según «Le Figaro», Macron comenzó por lanzar contra el ministro del Interior la culpa y responsabilidad primera de la crisis: «Nos ha puesto usted en una situación que hubiera podido evitarse».

«Situación» es una palabra que resume un campo de minas políticas: multitudinarias manifestaciones de protesta callejera, culminando con tensiones e incendios; inculpación de cuatro policías culpables del presunto delito de violencia racista contra un productor audiovisual negro; un griteríopolítico excepcional, pidiendo que se retire el proyecto de Ley de «seguridad global» que fue aprobado en primera lectura en la Asamblea Nacional el 24 de noviembre pasado.

Tras la bronca del fin de semana, en el Elíseo, el presidente del grupo parlamentario de La República En Marcha (LREM), el partido de Macron, Christophe Castaner, exministro del Interior, anunció ayer la «revisión» y «nueva escritura» del polémico artículo 24 del proyecto de Ley de «seguridad global». En su redacción original, ese artículo se proponía castigar con un año de cárcel y 45.000 euros de multa la fotografía y difusión de imágenes que pudieran «atentar contra la integridad física o psíquica de las fuerzas del orden». Se trataba de prohibir filmar o fotografiar a los antidisturbios «en acción».

Los sindicatos de periodistas y las redacciones de la prensa parisina de referencia, comenzando por «Le Figaro» y «Le Monde», protestaron por razones puramente profesionales, reclamando el derecho a filmar o fotografiar manifestaciones «libremente». A partir de ese punto concreto, las protestas se extendieron a otros artículos y el conjunto del proyecto de Ley.

La catastrófica gestión del problema original se transformó rápidamente en tensiones entre el Gobierno, la Asamblea Nacional y el Senado, que debe aprobar o matizar el proyecto de Ley, a primeros del año que viene.

La sucesión de incidentes y manifestaciones de protesta, los recurrentes estallidos de «violencias salvajes», en la «banlieue» (periferia) de París, transformaron el artículo 24 del polémico proyecto de Ley en una bomba de relojería y fragmentación.

La crisis terrorista

Dos semanas de crisis y tensiones, en la cúspide del poder político, han arruinado parcialmente la buena imagen que tuvo el Gobierno de Emmanuel Macron, entre finales de septiembre y finales de octubre, en materia de seguridad nacional, cuando se sucedieron tres atentados terroristas / islamistas.

Percibido como «padre de la Nación» durante el momento álgido de la crisis terrorista, a mediados de octubre, Emmanuel Macron ha vuelto a caer de su pedestal para transformarse en «presidente camaleón».

Las tensiones provocadas por el proyecto de Ley de «seguridad global» complica en cierta medida el gran proyecto de Ley contra el separatismo religioso/cultural y la gangrena islamista, que debiera darse a conocer a antes del 15 de diciembre, transformado en proyecto de Ley para reforzar los principios republicanos y la unidad indisoluble de la Nación.

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