Política

Judy Shelton para la Junta de Gobernadores del Sistema de la Reserva Federal |


El 9 de septiembre del 2020, el Prof. Steve H. Hanke publicó un artículo sobre el Sistema de Reserva Federal y la candidatura de Judy Shelton, con el título “Why the Knives Are Out for Trump’s Fed Critic Judy Shelton (Por qué los cuchillos apuntan a Judy Shelton, crítica de la Fed de Trump). El siguiente material es una breve reseña del análisis publicado en la revista National Review.

“Judy Shelton, una de las nominadas por el presidente Donald Trump para la Junta de Gobernadores del Sistema de la Reserva Federal [Fed], se ha enfrentado a críticas sin precedentes de ex empleados de la Fed y economistas académicos. Las denuncias dicen más de los críticos mismo que de Shelton, a quien la conozco desde hace muchos años.

Shelton es una candidata para uno de los dos puestos vacantes en la Junta de la Fed que tiene doce miembros. El otro candidato, Christian Waller, vicepresidente ejecutivo y director de investigación del Banco de la Reserva Federal de St. Louis, ha atraído poca atención. El 21 de julio, el Comité Bancario del Senado aprobó su nominación por un voto bipartidista de 18 a 7, mientras que la nominación de Shelton tuvo una votación de 13 republicanos contra 12 demócratas. El pleno del Senado aún no ha fijado una fecha para debatir y votar las nominaciones.

En cartas abiertas y separadas, decenas de ex empleados de la Reserva Federal y economistas académicos, incluyendo a varios ganadores del Premio Nobel, han pedido al Senado de rechazar a Shelton. Diversos expertos, incluso aquí en National Review, se han amontonado.

Los exempleados y economistas de la Fed están en pie de guerra porque Shelton no es miembro de su tribu y no adora, tampoco reza, al altar de ellos. Ella es descaradamente conservadora, con una inclinación libertaria, más que liberal o centrista. La economía no es tan izquierdista como otras ciencias sociales, por no hablar de las humanidades, pero los conservadores, especialmente los asociados con Trump, se enfrentan con cierto esnobismo dentro de la disciplina. Shelton tiene un Ph.D. en administración de empresas de la Universidad de Utah, en lugar de recibirlo en economía por una de las universidades de élite del país.

El presidente de la Fed, Jerome Powell, tampoco tiene un título en economía. Es abogado de formación, pero su nominación provocó pocos problemas gracias a su manera tranquilizadora y suave y su falta de pensamiento original sobre la política monetaria. Shelton ha escrito extensamente sobre la política monetaria, pero a diferencia de muchos otros economistas estadounidenses que lo han hecho, ella nunca ha trabajado para la Fed y este nunca la ha financiado, manteniéndola independiente de la influencia típica de quienes se encuentran dentro de la órbita de la Fed.

Como señalan las cartas abiertas, Shelton ha “abogado por un regreso al patrón de oro; ha cuestionado la necesidad de un seguro federal de depósitos; incluso ha cuestionado la necesidad de un banco central «. Las cartas también afirman que «ella parece de haber abandonado todas estas posiciones para defender la subordinación de las políticas de la Fed a la Casa Blanca». Vamos a considerar estas posiciones punto por punto.

El Estándar de Oro

Desde la antigüedad hasta 1971, el patrón de oro y su hermana, el patrón de plata, fueron la norma. Ha habido muchas variedades de patrón oro, dependiendo de los detalles de quién podría emitir moneda y bajo qué reglas. Algunas variedades funcionaron mejor que otras. Sin embargo, todos tenían en común que el oro conservaba un poder adquisitivo a lo largo plazo notablemente estable.

En la década de 1960, la Fed perdió una parte considerable de sus reservas de oro al no mantener una política monetaria suficientemente estricta. En 1971, en lugar de soportar un endurecimiento que fue políticamente impopular dentro de la política monetaria para retener las reservas de oro, el presidente Richard Nixon optó, de hecho, por abandonar el patrón oro en los Estados Unidos, iniciando una reacción en cadena que lo terminó internacionalmente. Después de un período de aprendizaje difícil de más de una década, la Fed descubrió cómo mantener la inflación en unos bajos dígitos.

Demostrando que los economistas son tan esclavos de la moda como cualquier otra persona, el estándar del papel moneda que ha estado vigente durante casi 50 años se ha convertido en una nueva ortodoxia. La principal de las debilidades criticadas al patrón oro ha sido la afirmación de que la Gran Depresión ocurrió porque la Fed y otro banco central, el Banco de Francia, se adhirieron al patrón oro. Pero, según el estándar del papel, Estados Unidos no ha sido inmune a las depresiones. De hecho, ha experimentado dos verdaderas depresiones, no solo recesiones de variedades de jardín, en los últimos 12 años. La experiencia tanto en los Estados Unidos como a nivel internacional indica que el desempeño a largo plazo del estándar internacional de la moneda papel no es nada para ser orgulloso.

La defensa de Shelton por el patrón oro también está en armonía con una tabla en la plataforma del Partido Republicano que propone «una comisión para investigar formas de establecer un valor fijo para el dólar». Por lo tanto, es curioso por dos motivos que el senador Mitt Romney (R., Utah) haya declarado que se opone a la nominación de Shelton. Primero, sus sentimientos parecen estar en conflicto con la propia plataforma del partido. En segundo lugar, y aún más asombroso, parece dispuesto a votar en contra de alguien que recibió su doctorado de la principal universidad de Utah.

El Seguro de Depósito Federal

El gobierno federal adoptó el seguro de los depósitos después de que el pánico bancario de la Gran Depresión golpeara a miles de bancos, en su mayoría pequeños. Otros países tenían sistemas bancarios menos fragmentados y más sólidos porque no prohibían las sucursales bancarias a nivel nacional. Canadá, por ejemplo, no tuvo quiebras bancarias durante la Depresión, y cuando el país adoptó el seguro de depósitos en 1967, superó las objeciones de sus grandes bancos, que no lo querían porque era un subsidio implícito de ellos a los bancos pequeños. Al igual que con otros programas gubernamentales, las buenas intenciones no garantizan buenos resultados y hay circunstancias en las que el seguro de depósitos puede conducir a una estabilidad financiera menor, en lugar de mayor estabilidad.

Un Banco Central

La Reserva Federal comenzó a operar en 1914. Para entonces, Estados Unidos ya se había convertido en la economía más grande del mundo. A pesar de las severas restricciones impuestas a las sucursales bancarias, que hicieron que el sistema bancario fuera mucho menos sólido de lo que hubiera sido de otra manera, la economía de Estados Unidos funcionó bastante bien sin la Fed. La razón fundamental para establecer la Fed estaba relacionada con los problemas de un sistema bancario fragmentado artificialmente. La Fed fue una solución para problemas que no existían en otros lugares, incluido Canadá, que no estableció un banco central hasta 1935. El desempeño a largo plazo de la Fed no ha sido mejor que el del sistema de la era de la Guerra Civil que reemplazó, conocido como el Sistema Bancario Nacional.

De manera más general, considerando que el fracaso de la planificación centralizada es un hecho histórico bien conocido, evidente en los ejemplos vivos de Cuba, Corea del Norte y Venezuela, vale la pena preguntarse qué hace que el sistema bancario sea la excepción. Decenas de países han tenido sistemas distintos al banco central. Las hiperinflaciones han sido exclusivamente un fenómeno de la banca central o su primo, la emisión directa de moneda en el Tesoro, aunque afortunadamente Estados Unidos no ha sido una de las víctimas. Existen abundantes motivos para pensar que la banca central puede no ser ideal. El intelectual fundador de la banca central moderna, Walter Bagehot, escribió en 1873 que «una monarquía en cualquier comercio es un signo de alguna ventaja anómala», pero luego agregó que no aboliría el Banco de Inglaterra como banco central británico más de lo que él prescindiría de la reina Victoria. Con nuestras tradiciones más republicanas, nosotros en los Estados Unidos no deberíamos sentirnos atados por el razonamiento monárquico.

El gremio de los economistas y aquellos que han criticado a Shelton por posiciones razonables. Sus argumentos deberían, como mínimo, estar abiertos a una discusión continua, en lugar de ser sofocados por una ortodoxia políticamente correcta.”



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