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Farándula: Caso Magaly Medina-Sheyla Rojas: analizamos los riesgos legales

Farándula: Caso Magaly Medina-Sheyla Rojas: analizamos los riesgos legales



Recordemos: una noche, hace 20 años, Magaly Medina divulgó a través de su programa imágenes privadas –grabadas con una cámara oculta- de las bailarinas Yesabella y Mónica Adaro, teniendo encuentros íntimos. El caso, hasta ahora, es conocido con el peyorativo nombre de “Prostivedettes”. En aquel momento, Yesabella la demandó por difamación y Adaro lo hizo, además, por invasión a la privacidad, argumentando que las imágenes emitidas pertenecían a su ámbito íntimo. Magaly perdió el proceso judicial y el PJ le ordenó pagar una reparación civil de 50 mil soles. El tema de fondo: el asunto no era problema de nadie más que de la bailarina. Su encuentro íntimo no tuvo por qué ser difundido en televisión.

Años más tarde, el 2007, Magaly denunció un supuesto ampay que involucraba a Paolo Guerrero, de quien se decía que había abandonado la concentración de la selección para tener una cita. Paolo lo negó, mostrando como pruebas las imágenes de las cámaras de seguridad del hotel donde estaba alojado con la blanquirroja y le envió a la conductora de TV una carta notarial que ella hizo pedazos en vivo. El futbolista le entabló entonces un juicio por difamación que llevó a Medina a la cárcel durante unos meses, el 2008. La Corte Suprema le ordenó pagarle, además, 200 mil soles como reparación civil. A pesar de dejar los noticieros y volver al periodismo de espectáculos, los parámetros parecieron más estrictos para ella.

Sin embargo, la pasada noche del 31 de agosto, la periodista difundió la revelación de un supuesto affaire entre la conductora de televisión Sheyla Rojas y el jugador de la selección peruana de fútbol, Luis Advíncula: el exrepresentante de Rojas, Irvin Vera, que la habría acompañado a España para su encuentro con el deportista, mostró chats y alguna foto. Mientras el tema empezaba a hacer eco en las redes sociales -bullying machista contra Rojas incluido-, comenzaron también las suspicacias: ¿Magaly no está reincidiendo al mostrar imágenes y conversaciones privadas en su programa? ¿No podría Sheyla Rojas o Luis Advíncula demandarla también por invasión a la privacidad o, quizás, difamación?

“La señora Magaly y su productor son pasibles de ser denunciados porque han difundido una noticia que perjudica el honor y la reputación de la señora Sheyla Rojas y del señor Luis Advíncula. El señor Irvin Vera también puede ser sujeto de una denuncia por difamación, porque está liberando información privada de ambos”, declaró a El Comercio la abogada Angie Lizzul Cantuarias. Según la profesional, Medina podría aducir en su defensa su libertad de expresión y el hecho de que tanto Rojas como Advíncula son personas públicas. Sin embargo, nos dice Lizzul, un acuerdo plenario de la Corte Suprema de Justicia establece que los derechos deben ser ponderados, tanto el del honor personal como el de la libertad de expresión. “Aquí sería necesario ver la proporcionalidad. Es decir que a Sheyla su vida solamente la afecta a ella y a su honor. Y no es de interés nacional saber qué pasa con este personaje por más público que sea”.

“En mi opinión legal –agregó Lizzul-, sí podría haber denuncias serias contra la señora Medina por difamación, sin importar que la información haya sido proporcionada por Vera, porque él también sería entonces denunciado por el mismo cargo. Ella, por la simple difusión de la noticia, ya está configurando este delito, porque se trata de comunicación privada entre el señor Vera y la señora Rojas”. Finalmente, agrega otro tema importante: “La afectación al honor de Sheyla Rojas, también afecta al honor de su menor hijo y su desenvolvimiento regular en su entorno social. Esta situación es grave e involucra en realidad a toda su familia y a su entorno privado”.

Otro punto de vista

“Quien revela el tema de la vida íntima de las personas es el señor Irvin Vera. Pero en el caso de Magaly parece que ella aprendió a cuidarse mucho para entender cuándo algo puede ser difamación y cuándo no”, nos dijo, consultada por este diario, la abogada Cynthia Yanelli Bravo –quien defendió a Millet Figueroa cuando apareció su video íntimo-. “En este caso se ha cuidado, porque ha citado a su programa a la fuente de su información, para que la fuente revele esos detalles íntimos. ¿Qué pasó cuando la condenaron? Magaly calificó la actuación de las personas. Esa es la diferencia del ámbito de la mera difusión de información. Uno puede difundir una información objetiva, con el respaldo de WhatsApp que ha mostrado este chico. Para confirmar que no es falso, lo ha invitado a su programa. Así se ha librado del ámbito de la difamación. Y ha sido muy cuidadosa para calificar a Sheyla Rojas. Cuando la condenaron por el tema “Prostivedettes”, ella las había calificado de “prostitutas”, afectando su capacidad de socialización. Si ella le hubiera dicho a Sheyla “vividora”, “jugadora” o “tramposa” ya estaría difamándola”.

En cuanto al tema de “Invasión de la privacidad”, quien la comete, para la profesional, es Irvin Vera, porque es quien tenía en su poder los archivos revelados en televisión que mostraban temas privados entre Rojas y Advíncula. “Él está dentro de un delito contra la intimidad”, advierte, “específicamente ‘uso indebido de archivos computarizados’, señalado en el artículo 157 del Código Penal, que tiene una pena privativa de la libertad que puede llegar a 4 años”. Sin embargo, si se sospechara o comprobara que hubo una prestación económica por parte del programa para que él revelara esa información, el delito, según la doctora Bravo, variaría a Tráfico de datos de la vida privada, que tiene una pena de 2 a 5 años y está indicado en el artículo 154-A del Código Penal. Aquí es necesario subrayar un punto importante: el primero (art. 157), solo podría denunciarlo Sheyla Rojas, porque se trata de sus chats personales. El segundo delito (art. 154-A), en cambio, podría denunciarlo también ella, algún familiar suyo, el mismo Luis Advíncula, un hincha de la selección que se haya sentido afectado o un fiscal que sospeche que haya existido algún tipo de pago a cambio de la información. Y eso sí pondría a todos los involucrados en investigación, incluyendo, por supuesto, a Magaly Medina y su producción, con la posibilidad de que un proceso semejante comprometa nuevamente su libertad, al ser reincidente, en el caso de que ella hubiera conocido esta transacción.

“Muchas chicas jóvenes quieren parecerse a ella, quieren viajar por el mundo (…) Esa es una conversación entre dos personas que se tienen mucha confianza que hablan de paseítos, de viajes…”, dijo Magaly sobre Sheyla Rojas en su programa de anoche, en el que agregó más detalles sobre su vínculo con el futbolista y algunos juicios de valor sobre la vida privada de ambos. Nosotros nos comunicamos con Medina para que ofrezca sus descargos sobre las posibles consecuencias legales que podría traerle este asunto. Esperamos hasta el cierre de esta nota, sin embargo, ella prefirió no dar declaraciones.



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