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Dos palabras, así de simple, una genialidad

Dos palabras, así de simple, una genialidad


Por Dr. Pablo Kaplún H. (Geografía Viva)

Si visitamos una página web venezolana podemos ver:

Además de brindarnos esa contundente información, la ONG venezolana amiga “Tierra Viva” lleva adelante desde hace ya 2 años una  idea genial  y cuya denominación resulta aún más ingeniosa: Somos biodiversidad. Trato de visitar con frecuencia la página web de estos amigos www.tierraviva.org. Pero, reconozco, me pasa que entro en función de algo concreto, una información, un dato, miro un poco más y luego salgo; la vida hoy, apurada, obliga a ello. Siempre he reconocido la buena calidad de la web (muy buena diagramación) y la excelencia de las fotografías exhibidas.

Ahora bien, hace unos meses, cuando la ya archifamosa pandemia empezó a hacer estragos a nivel mundial, y particularmente a los venezolanos les fue tocando quedarse encerrados, “Tierra Viva”, recurrió al Internet para mitigar el hecho de quedarnos incomunicados; lo hizo (aquí no está la originalidad de la idea) a través de la, posiblemente más popular aplicación de la actualidad. Como aquí no estamos para hacer propaganda de aplicaciones, no la nombraremos. La ingeniosidad de los venezolanos es hacer con esa aplicación, lo que en otros países se hace con recursos mucho más sofisticados con buena Internet; donde no la hay, a inventar se ha dicho.

“Tierra Viva” empezó por organizar “foros chat” primero para procurar separar la paja del heno en cuanto al origen del virus se refiere, pero luego aprovechó “la volada”, digamos para engancharnos a un montón de contactos de esos foros iniciales y lanzarnos fotos y fotos de bellezas que es posible, en algunos casos, ver desde las ventanas de nuestras casas, las bellezas de aves que tenemos en nuestro país. Crearon un grupo (o varios no sé) de esa aplicación bajo el nombrecito insistente: “Somos biodiversidad”.

Azulejo de Jardín Foto Eddy Chacón

Una mañana amanecí con la foto y el mensaje de “Somos biodiversidad” comentando que al fotógrafo, debajo de la imagen citado, había visto esa belleza desde su ventana. Luego, profundizando en la idea, vi otras y otras imágenes:

Páramo. Foto Sophia Luy
Chigûires. Foto Alberto Blanco

Para seguir recreándonos los ojos, en su más reciente envío Tierra Viva nos alegró con las imágenes logradas por Cornelia Sierich, le publicamos solo una:

Cristofue. Foto Cornelia Sierich

Luego explica Tierra Viva que “Venezuela es tan biodiversa que cuenta con más de 1.400 especies de aves, por lo que se encuentra en el sexto lugar a nivel mundial, aprovechemos eso y el hecho de que 90% de los venezolanos reside en zonas urbanizadas para construir un proyecto de ciencia ciudadana desde nuestros hogares.

Para promover el conocimiento de las aves desde nuestras casas, Fundación Tierra Viva y la Colección Ornitológica Phelps proponen a las personas la iniciativa “Las aves que veo desde mi ventana” y compartan sus observaciones y lista de las aves con los nombres comunes que suelen ver junto a una foto de la ventana, balcón o jardín donde se ubican en sus casas”.

Luego de ver estas maravillas, reflexiono que si en un momento en el cual nuestro país ha perdido todo norte, toda identidad, fuésemos capaces de vernos en el espejo de nuestro medio, tal vez empezáramos a tener una matriz para reconstruir la nación, porque después de tanto llevar palo y palo a los venezolanos ¿qué nos queda todavía? Aun “Somos biodiversidad”.

Desde Geografía Viva quiero hoy rendir homenaje a esta iniciativa, que trae flashes de esperanza y nos da aire para seguir, en Mérida, con otra idea nuestra a partir del mismo razonamiento sencillo; si nos falta comida, ¿qué nos queda?, apostar también a la biodiversidad del país y plantear: en ella está la solución; comer sano contando con  lo más básico ofrecido por nuestra tierra. Algunos le llaman “agroecología”. Y si sabemos que nuestras relaciones interpersonales y hasta internas propias son totalmente hoscas, ¿Qué nos queda entonces? Respirar muy profundo, sentir el inmenso dolor que hoy nos inunda y luego mirarnos los unos a los otros a los ojos y decirnos ¿somos diferentes? Sí, pero si la naturaleza acomodó en tan poco territorio esta complejidad y esto ha funcionado por milenios….¿no podemos empezar a imitar la única identidad que nos queda?

Obviamente, la durísima realidad venezolana nadie se la imagina como resuelta a través de una inspiración con la mirada puesta en uno mismo, en el vecino de al lado o de la naturaleza visible desde la ventana, pero cabe la pregunta, ¿se ha intentado algo de esto para empezar a buscar la solución?

Vaya estas tontas reflexiones para mis conciudadanos y especialmente para los ambientalistas venezolanos, a quienes podemos calificar como románticos, pero también heroicos. Hay quienes piensan que somos una especie en extinción, yo hoy decido que “Somos biodiversidad”.

 

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