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Dimite un comisario europeo por saltarse las medidas sanitarias en una cena multitudinaria en un club de golf en Irlanda y abre una crisis en el Ejecutivo comunitario

Dimite un comisario europeo por saltarse las medidas sanitarias en una cena multitudinaria en un club de golf en Irlanda y abre una crisis en el Ejecutivo comunitario



Si eres ministro de Irlanda, pierdes el cargo al instante. Si eres comisario europeo, puedes alargar la agonía, pero el final acaba siendo el mismo porque las normas sanitarias del coronavirus no conocen de excepciones. Es la conclusión de un caso que ha revuelto Irlanda en los últimos días: una cena para más de ochenta personas organizada por un club de golf el pasado 19 de agosto y que no cumplía las normas de seguridad de este país contra el coronavirus: cuando se celebró la cena, el Gobierno había impuesto un tope de 15 personas –desde el anterior de 50– para las reuniones en espacios interiores.

Justo una semana después de aquella cena, del pasado miércoles, el comisario de Comercio, Phil Hogan (Fine Gael/PPE), ha renunciado a un cargo, según ha adelantado la televisión pública irlandesa RTÉ citando a un portavoz del comisario, al que se estaba aferrando en contra del criterio de quien le nombró –su propio Gobierno– y ante las continuas dudas que le presentaba la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

«El comisario Phil Hogan ha presentado su dimisión», ha explicado la presidenta del Ejecutivo comunitario, que sufre la primera crisis de gabinete a los nueve meses de arrancar: «Respeto su decisión. Le estoy muy agradecida por su incansable labor como comisario de Comercio desde el inicio de este mandato y por su exitosa labor como comisario a cargo de Agricultura en el anterior colegio de comisarios. Era un miembro valioso y respetado del colegio. Le deseo todo lo mejor para el futuro».

«Cada vez estaba más claro que la controversia sobre mi reciente visita a Irlanda se estaba convirtiendo en una distracción de mi trabajo como comisario de la UE y socavaría mi trabajo en los meses clave que se avecinaban», ha escrito Hogan en su comunicado de dimisión.

Hogan había enviado ha enviado un segundo informe a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, explicándole cronológicamente sus movimientos en Irlanda. ¿Por qué? Porque en su periplo para acudir a la polémica cena tuvo que pasar por un condado con medidas estrictas de circulación de personas, y Hogan lo hizo dos veces.

«De entrada, acepto plenamente que está muy claro que el acto no debería haberse celebrado, y que yo no debería haber asistido a esta cena. Acepto esto y he pedido disculpas al pueblo irlandés por haberlo hecho», afirmó Hogan este martes: «Fui invitado al acto y los organizadores y el hotel me aseguraron que se estaba llevando a cabo en total cumplimiento con todas las reglas del Covid-19. No tenía ninguna razón para cuestionar o dudar de esa garantía, particularmente en circunstancias en las que un ministro del gobierno irlandés asistía e intervenía en la cita. Una vez más, ahora reconozco que la cena no debería haberse celebrado y yo no debería haber asistido».

Hogan se aferraba al cargo mientras la cena le había costado el cargo al ministro de Agricultura, Dara Calleary. El primer ministro irlandés, Micheál Martin (Fianna Fail/Renew; cogobierna con el Fine Gael), aceptó la renuncia: «Estuvo mal y fue un error de juicio por su parte».

El mandato de un comisario solo puede finalizarlo la presidenta de la Comisión y no depende del Gobierno nacional que le propone para el cargo. Dicho lo cual, Micheál Martin, había pedido en público y en privado a Hogan que «considerara» su cargo. Este mismo martes, después de las explicaciones de Hogan, Martin y el número dos del Gobierno, Leo Varadkar (Fine Gael), difundieron un comunicado en el que insistían en que el comisario europeo «cometió infracciones de las directrices de salud pública», que le «exigían restringir los movimientos durante 14 días» ante el «lógico enfado» de la ciudadanía.

«Está claro que hubo una violación de las directrices sanitarias por parte del comisario Phil Hogan desde que él viajó a Irlanda», señaló el martes por la noche una breve nota del Gobierno.

Disculpa en Twitter

Hogan se disculpó por su asistencia a la cena en un hilo de Twitter, pero tardó una semana en comparecer públicamente para dar explicaciones. «Quiero disculparme totalmente y sin reservas por asistir a la cena de sociedad del club de golf Oireachtas el pasado miércoles por la noche», indicó Hogan este pasado domingo.

En un principio, el comisario irlandés alegó que tenía la «clara idea» de que la organización «había asegurado» las medidas sanitarias impuestas por el Gobierno ante la pandemia.

«Quiero, en particular, pedir disculpas a los maravillosos trabajadores sanitarios, quienes continúan arriesgando sus vidas en primera línea para combatir a la COVID-19, y a todas las personas que han perdido a sus seres queridos durante esta pandemia», declaró Hogan, quien dijo «lamentar profundamente» haber molestado a los irlandeses, y afirmó darse cuenta del «estrés, riesgo y ofensa innecesarios causados».

«Reconozco que el asunto va mucho más allá del cumplimiento de normas y regulaciones y la adherencia a la legalidad y a los procedimientos», indicó, y añadió que «todos nosotros debemos mostrar solidaridad mientras intentamos erradicar esta plaga común».

Este martes, eso sí, ha distribuido, también en Twitter, la cronología de su paso por Irlanda que le había pedido Von der Leyen, horas antes de comparecer ante la televisión irlandesa RTÉ para insistir en un enroque que no ha podido prolongar.


Con el móvil al volante

Pero no es la única polémica de Hogan y su cena de golf. La cadena pública RTÉ informó de que el comisario irlandés fue amonestado por la policía en la carretera por conducir usando su teléfono móvil, algo que el propio Hogan reconoce en su escrito a la presidenta del Ejecutivo comunitario, en el que también justifica su paso por el condado confinado: «El 17 de agosto de 2020, de camino a Galway desde Kilkenny, me detuve brevemente en mi apartamento en Kildare [el condado con restricciones] para recoger documentos de trabajo esenciales relacionados con las negociaciones comerciales UE-EEUU. Creo que esto constituye una excusa razonable para entrar en el condado bajo las regulaciones de Covid. Fue durante este viaje cuando me detuvo un miembro de la policía irlandesa que me había visto sosteniendo un teléfono mientras conducía. El policía me advirtió de que no cogiera el teléfono en el coche y no hubo cargos ni acciones adicionales bajo la legislación de tráfico. Lamento mucho haber contestado el teléfono mientras conducía».

«A última hora del 21 de agosto», prosigue Hogan, «regresé de Galway a mi apartamento en Kildare para recoger mis pertenencias, incluido mi pasaporte, con el fin de viajar de regreso a mi residencia principal en Bruselas a la mañana siguiente. A mi leal saber y entender, mi justificación para entrar en el condado de Kildare para recoger documentos de trabajo esenciales o mis pertenencias con el fin de regresar a Bruselas constituye una ‘excusa razonable’ según las regulaciones».

¿Y por qué no guardó los 14 días preceptivos de cuarentena desde que aterrizó en Irlanda el 31 de julio? «Como había tenido un resultado negativo en el test de Covid-19, no estaba bajo ningún requisito legal de ponerme en cuarentena», argumenta Hogan, si bien el reglamento irlandés dice en ese caso «no debes confinarte [self-isolate] más», que no necesariamente es lo mismo que guardar una cuarentena, a juicio del propio Gobierno irlandés, palabra que en ese epígrafe no menciona.

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