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Del clásico hombre de banda al lateral vanguardista

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Gayá se llevó un golpe durísimo, de esos que duelen más aún en la repetición, en el partido amistoso del pasado miércoles contra Países Bajos en Ámsterdam. La sangre se acumulaba en la frente del alicantino mientras el partido, insípido como pocos, se pausaba para la entrada de Reguilón. El exmadridista, curiosamente, es uno entre cien, por su calidad, pero también porque es el único lateral de la selección que defiende esta demarcación, con algunos pinitos como central en la cantera del Real Madrid, desde sus inicios. Luis Enrique, ante la baja de Gayá, ha convocado a Cucurella del Getafe para suplirle. De esta forma, el catalán se convierte en el último de una larga lista de jugadores del combinado nacional que oscilan entre las posiciones de interior y lateral y que han encontrado, gracias a las exigencias del estilo futbolístico actual, su sitio en el mundo.

Los laterales, hoy y siempre, han sido un buen baremo del fútbol que se practica. Si bien jugadores como Marcelo, y que pese a que no ha habido otro como él, dominaron el principio de la pasada década por dentro y camuflados de centrocampistas, actualmente vemos como se han estirado y pegado a la cal, como Robertson y Alexander-Arnold en el Liverpool o el propio Alba en el Barcelona. «Hoy los equipos van a presionar más arriba y los partidos se vuelven más de área a área. Al lateral se le entrena para que ayude en la salida de balón y ataque a la espalda cuando el rival está adelantado. Gayá, por ejemplo, es un auténtico especialista en esto. También sabe jugar contra rivales más cerrados, porque tiene uno contra uno», explica a este periódico Sergio Ventosa, coordinador de la academia del Valencia y que fue entrenador del de Pedreguer en cadetes, juveniles y en el Mestalla, filial del equipo valenciano.

De esta forma se entiende que en los laterales de la selección, en ambos perfiles, se vean jugadores como Sergi Roberto, Navas o el mencionado Gayá, con pasado y vocación más ofensiva, ávidos en el regate y rápidos en la toma de decisiones, reconvertidos a lo largo de su carrera, y de forma gradual, en defensas. Navas siempre fue un jugador de banda, tanto en su primera etapa en el Sevilla como en el Manchester City, y al natural que se dice, no a pierna cambiada para tirar diagonales hacia dentro. Curiosamente fue Guardiola, en su llegada al equipo inglés, quien empezó a utilizar al andaluz como lateral derecho. Roberto, en el Barcelona, que ha jugado prácticamente de todo, fue elegido por Luis Enrique para ocupar la posición tras la marcha de Dani Alves. Utilizar a un centrocampista como lateral en un club donde, a priori, una salida de balón «limpia» es innegociable, parecía una gran solución. Cucurella, también de la cantera culé, empezó atrás para que, tras ser traspasado al Getafe, Bordalás le situara por delante de la línea de cuatro (aunque ya había jugado ahí en el Eibar), pegado a la banda, para ahora volver con la Selección a a la posición que le adoptó cuando empezó en el fútbol.

En Paterna saben algo

Gayá llamó la atención de los ojeadores cuando jugaba en su ciudad natal, a medio camino entre Alicante y Valencia. Sus padres, que se alternaban para llevarle hasta los campos del equipo, hacían trayectos de 100 kilómetros ida y 100 de vuelta para que su hijo diese sus primeros pasos en el Valencia, cuando solo tenía 11 años. Unos primero pasos que, alejados de la demarcación que ocupa hoy, estuvieron repletos de goles:60 metió en su primera temporada como cadete. «Empezó jugando arriba, porque en el fútbol ocho, lógicamente, hay menos espacios, no se puede sorprender desde atrás como en el 11», comenta Ventosa.

Y es que en Paterna saben de laterales y de la regresión de jugadores a esta posición. También de cómo formar jóvenes, porque son el quinto equipo de Europa con más canteranos asentados en las cinco grandes ligas del continente (28), y por el césped de Mestalla pasaron ocho mirlos chés cuando ganaron al Madrid en la última jornada liguera (4-1). Por sus instalaciones desfilaron, hace años, unos jóvenes Jordi Alba y Juan Bernat, hoy en el Barcelona y en el PSG y, como Gayá, en Valencia, jugaban mucho más arriba. «Cuando Jordi (Alba) llega del Cornellá jugaba de mediapunta. Aquí, que sobre todo trabajamos el 4-4-2 y el 4-3-3, esa demarcación pasa a la banda», comenta Ventosa.

De Gayá destacan su rapidez de movimientos, el «ritmo» en sus acciones desde las categorías inferiores hasta el primer equipo. «Fue algo progresivo y sencillo con él. Salva Ruiz (hoy jugador de Deportivo de La Coruña) jugaba de interior y José Luis de lateral, o al revés, se iban alternado», explica el responsable de la academia valencianista, que también ve como otras hibridaciones se han visto disminuídas en los últimos años: «Ahora cada vez vemos menos, por ejemplo, al centra-lateral, más físico, pero también más lento, y que tendía a ocupar zonas más reducidas en el campo», concluye Ventoso.

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