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Azerbaiyán, una dictadura política con pragmatismo económico

Azerbaiyán fue un país que perteneció a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (Urss). Pese a tener una fuerte influencia comunista, el pragmatismo ha sido su bandera, en lo político, económico y religioso.

En 1918 se convirtió en la primera república secular y democrática del mundo islámico, un hecho que sin duda marcaría el estilo de la nación más grande del Cáucaso. Su ubicación entre Asia occidental y Europa oriental la convirtieron en una pieza geopolítica importante en esa región.

Todos estos factores le han dado a Azerbaiyán las herramientas necesarias para ser lo que es hoy en día: un país con una de las economías de más rápido crecimiento.

En 1991 se independizó de los soviéticos. Desde entonces, los antiguos dirigentes comunistas entendieron que la realidad económica supera cualquier ideología utópica. Fue entonces cuando surgió el partido Nuevo Azerbaiyán, una tolda con principios nacionalistas, laicistas y liberales.

Azerbaiyán con una economía pujante

A partir de ese momento comenzó el despegue. Su principal fuente de recursos es el petróleo, no obstante, su grandes extensiones de tierras fértiles y el turismo también aportaron a un país que asimiló la dinámica del libre mercado y la sana convivencia  entre el Estado y la iniciativa privada.

En 2008 el Banco Mundial ubicó a Azerbaiyán como uno de los 10 países con mejores reformas económicas. Su Producto Interno Bruto (PIB) ha experimentado un crecimiento vertiginoso en los últimos 10 años.

Todo esto en un territorio de apenas 86.600 kilómetros cuadrados, tan pequeño, que cabe dentro del estado Bolívar.

Su actual presidente, lham Aliyev, es hijo del padre fundador de la república. Ha tenido buenas relaciones con Rusia, Estados Unidos e Irán, sin embargo, encabeza un régimen político con una historia llena de violaciones a los derechos humanos. Su falta de alternancia en el poder, sin duda,  mancha sus esfuerzos en la economía.

Actualmente Nicolás Maduro se encuentra en Baku, capital del país caucásico, para entregar la presidencia del Movimiento de Países No Alineados (Mnoal).

Sacando la violación de derechos humanos de la ecuación, esta es una buena oportunidad para que el dirigente chavista observe cómo una nación destruida por el socialismo se convirtió en uno de los países con mejor proyección en el mundo.

Fuente: caraotadigital.net

 

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