Política

Antiespecismo | “Lo primero que haría por la defensa de los animales sería eliminar la industria ganadera, incluida la extensiva” – El Salto


Angélica Velasco, investigadora y doctora en Filosofía, especialista en en Ética Ambiental, Ética Animal, Ética del cuidado y filosofía Ecofeminista. En la actualidad, es profesora de Ética y Filosofía Política en la Universidad de Valladolid y secretaria de su Cátedra de Estudios de Género. Es autora de numerosos artículos y capítulos de libros colectivos, así como del ensayo La ética animal. ¿Una cuestión feminista? (2017). Ediciones Cátedra, Colección Feminismos. En esta entrevista con Saltamontes, repasa muchas de las cuestiones candentes entre el feminismo, el ecologismo, la ganadería extensiva y el antiespecismo. 

PREGUNTA: Parece que no es obvio, así que la primera pregunta es que definas qué es la dominación y la explotación animal

RESPUESTA: El ser humano, y especialmente, el hombre , ejerce y oprime a los individuos que considera inferiores. Y esto es lo que ocurre con los animales. La especie humana se ha creído superior y, por tanto, con el derecho a denigrar, explotar y hacer con los animales lo que queramos. Cuando hablamos de dominación animal, hablamos de utilizarlos ignorando sus intereses, sus necesidades, anteponiendo nuestras propias necesidades, pero, sobre todo, anteponiendo nuestros caprichos más banales, como ver un gorila en la jaula de un zoo. Es decir, todas las actividades que priven de libertad a los animales, que les causen sufrimiento y que, en muchos casos, acaben con su vida es dominación y es explotación. Y el consumo de carne también lo es. 

P. En tu libro Ética animal ¿Una cuestión feminista? señalas que la visión que ha dominado a los seres humanos sobre los animales es cristiano-judaica ¿Cuál es esa visión? 

R. Estamos hablando de una visión del mundo en la que Dios crea a los animales para el ser humano, de la misma forma que crea a la mujer para el hombre. Todas las ramas de nuestra cultura, y como la religiosa o incluso la ciencia, nos dice que los seres humanos somos esos seres superiores y criaturas únicas. Y por eso, tenemos a nuestra disposición al resto de seres vivos.  

P.  ¿Es casualidad que la defensa de los animales está protagonizada, de manera abrumadora, por mujeres? 

R. No, no es casualidad. Es consecuencia directa de la socialización patriarcal, que nos ha hecho cuidadoras. Nos enseñan a cuidar a los demás, se nos potencian las emociones, la empatía… es decir todo lo que se reprime a los hombres, a quienes se les potencian otras cosas, como la valentía. No es casualidad que estadísticamente seamos más cuidadosa y empáticas. Y está bien, pero los hombres también deberían desarrollar la empatía. Hay que universalizar los valores del cuidado. Por eso nos encargamos más de la atención de los más vulnerables, como lo animales.  

P. “Las mujeres han sido uno de los grupos que situados del lado de la animalidad”. ¿Qué significa esto? 

R.Significa que uno de los argumentos que se han empleado históricamente en la cultura patriarcal es que las mujeres están más cercanas a los animales, a la naturaleza. Porque al final, no es un humano como el hombre, sino que ella hace estas cosas que hacen los animales como dar a luz, amamantar… Muchos pensadores entienden a la mujer como un animal. Se ha “animalizado” a las mujeres. Por ejemplo, Kant dice literalmente que la mujer es un “animal doméstico”; o el propio anarquista Proudhon señala que la mujer es un animal muy bello, pero animal al fin y al cabo. Uno de los principales argumentos para privar a las mujeres de derechos ha sido situarlas del lado de los animales. Y, si eres animal, eres inferior, y por lo tanto, oprimido. 

ANTIESPECISMO Y FEMINISMO

P. ¿Por qué el feminismo tiene que incorporar el antiespecismo, tal y como señalas en tu libro?

R. Yo planteo que todos los movimientos de liberación, comprometidos con la no violencia, deberían incorporar el antiespecismo. No solo el feminismo. No es una cuestión de que el feminismo se tenga que cargar con todas las luchas. Pero en el caso concreto del feminismo, que es lo que trato en mi libro, la filosofa ecofeminista Karen Warren señala que es feminista todo tema que ayude a comprender la opresión de las mujeres. Y la explotación de los animales ayuda a comprender esto. Cómo las mujeres han sido situadas del lado de los animales y despojadas de su humanidad para ser dominadas. Si entendemos esta vinculación, entendemos mejor la opresión de las mujeres. Entonces, claro que es un tema feminista ver cómo hemos oprimido a los animales, porque es lo mismo que lo que se ha hecho con las mujeres.  Creo que el feminismo olvida una parte de su historia si no atienda a la inferiorización y opresión de los animales. Olvida  argumentos que han servido para oprimir a las mujeres. 

P. Hay un dicho que dice que “todas las opresiones están conectadas”; sin embargo,  desde el feminismo existen resistencias para incorporar la perspectiva  antiespecista. ¿Por qué? 

R. Creo que hay dos resistencias principales. Una de ellas, la señala la ecofeminista Alicia Puleo: Como las feministas somos conscientes de que a las mujeres se nos ha entendido como animales, hay miedo de que, si ahora nos preocupamos por los animales, se nos vuelva a situar ahí, y se nos vuelva a considerar inferiores. Y por otro lado, lo que ocurre es que el ser humano, hombres y mujeres, tiene bastante dificultades para renunciar a sus privilegios. Fácilmente reivindicamos nuestros derechos y queremos salir del lado de la opresión, pero no tan fácilmente queremos dejar de ser dominadores. Por ejemplo, desde el movimiento ecologista, se exige que haya respeto hacia la naturaleza, pero igual ese señor que lo está exigiendo es la persona más machista del mundo, y no le interesa renunciar a sus privilegios. Del mismo modo, esto ocurre con el feminismo y el antiespecismo, que muchas feministas son capaces de ver la opresión de las mujeres y luchar en contra de ella, pero, cuando se trata de renunciar a los privilegios que tenemos sobre los animales, que además nos proporcionan tanto placer culinario, o de vestimenta, ahí nos cuesta entendernos como privilegiadas, como dominadoras y como opresoras, y dar el paso para cambiar. 

CONSUMO DE CARNE

P. ¿Se puede ser feminista y consumir carne?  

R. Sí, claro que puede serlo. Una cosa no quita la otra. Ser feminista es luchar por los derechos de las mujeres. Una mujer que lleva toda la vida trabajando contra la violencia de género o los derechos laborales, por mucho que coma carne, no deja de ser feminista. Porque su compromiso es con los derechos de las mujeres. Otra cosa es que no tengas un compromiso completo con la no violencia, pero es que eso sucede igual con el resto de movimientos sociales. Porque esta pregunta se puede trasladar al resto de movimientos: ¿se puede ser antirracista y consumir carne? Sí, porque tu lucha es contra el racismo. Otra cosa es que estés perpetuando la violencia por otro lado. O por ejemplo, ¿puedes ser ecologista consumiendo carne? En este caso igual es un poco más obvio que no por las consecuencias ambientales negativas del consumo de carne, pero no deja de serlo.  Entonces, sí, puedes ser feminista y consumir carne, de hecho la mayor parte de las feministas comen carne; simplemente, son opresoras en otro nivel, son feministas que oprimen, igual que los antirracistas que comen carne, también son opresores, o los ecologistas también lo son. No quiero castigar a las feministas por comer carne, especialmente.  

P. ¿Que prefieres una hamburguesa local de ganadería extensiva o la nueva hamburguesa vegana que ha anunciado McDonals que sacará pronto?

R. Yo siempre elegiría lo que no haya supuesto la muerte de un animal. Claro, que si yo elijo de verdad, no elijo comida basura, sea vegetal o no lo sea, y menos de una macroempresa tan injusta a todos los niveles. También tengo mi dilema. Sé que nunca jamás preferiría una hamburguesa de animal. Imagina que McDonals, por la demanda de las personas veganas, deja de dar hamburguesas de carne y se convierte en esto que, aunque sea insano y antiecológico, lo prefiero. Si las grandes empresas de explotación animal se convierten en empresas de comida basura, pero al menos, son vegetales, yo creo que habríamos hecho un avance. ¿Lo ideal? Que las empresas de comida basura desaparecieran. Pero para mí, el hecho de que haya una opción vegana en estas empresa demuestra una conciencia, no de la empresa, sino de la sociedad que la demanda. Pero obviamente, nunca voy a defender ir a comer una hamburguesa a McDonals o a Burger King, aunque sea vegana. 

ANTIESPECISMO Y GANADERÍA EXTENSIVA

P. ¿Qué opinas de los colectivos feministas que trabajan, en el marco de la agroecología y los cuidados, como es la ganadería extensiva?

R. Yo creo que ahí hay una confusión y tergiversación de términos. Porque a los conceptos no podemos darles el significado que nos conviene. El concepto de cuidado y el concepto de respeto tiene un significado muy claro. Tú no puedes hablar de cuidado o de respeto cuando acabas con una vida. Por mucho que le hayas dejado espacio al animal o le hayas alimentado.  Por ejemplo, si yo estoy con una persona que cuando dejo de ser productiva, quiere matarme, por muy bien que me haya cuidado, yo no entendería eso como cuidados. No se puede utilizar el término cuidado o respeto cuando utilizas a un individuo como un medio. Por tanto, opino de la ganadería extensiva lo mismo que de otras actividades que están basadas en la dominación, en el sufrimiento y en la explotación. Que deberíamos caminar hacia otro tipo de actividades. Por ejemplo, es lo mismo que la industria armamentística: Muchas familias viven de la industria armamentística, pero un mundo justo, igualitario y sostenible ¿debería incluir industria armamentística? No. Entonces hay que avanzar hacia actividades que no cosifiquen, en las que se cuide de verdad. El cuidado de verdad lo vemos en los santuarios de animales, con compañeras como Laura Luengo o Elena Tova. Eso es cuidar. Acabar con una vida de un animal cuando a mí me interesa, no es cuidar, por mucho que utilices un discurso de cuidados, porque eso es tergiversar. Es algo así como el maltratador de una mujer que dice que la cuida, porque la mantiene y la deja vivir en su casa… No, eso no es cuidar. Si empezamos a utilizar los conceptos alegremente, pues ya no sirve de nada el lenguaje.  

P. ¿Alguna vez has planteado esto a mujeres ganaderas de colectivos feministas? 

R. Una vez escribimos un artículo conjunto varias antiespecistas, contestando a las ganaderas. Ellas nos habían planteado ir a sus establecimientos a tener un debate, pero es que nosotras no podemos ir a un sitio en el que sabemos que ese animal, con el que yo voy a establecer un contacto visual, voy a acariciar…, luego va a ser sacrificado a los tres días. No puede ser. Para mí es imposible. Es una línea roja. Es como que me digan que tengo que hablar con hombres que consumen mujeres en prostitución para ver su perspectiva. Pues es que si tu perspectiva implica explotar, no tengo ganas de debatir contigo. Para mí es duro, porque yo hablo desde la ética del cuidado, desde la empatía y desde los sentimientos, y para mí es muy fuerte sentimentalmente enfrentarme a hablar con una persona que se dedica a acabar con vidas. 

ANTIESPECISMO Y ECOLOGISMO

P. ¿Cuál crees que son los puntos coincidentes (si es que los hay) y cuáles serían los aspectos más diferenciadores entre el ecologismo y el antiespecismo? 

R. Los puntos coincidentes son la búsqueda de un mundo mejor. Creo que ese es el único punto en el que coinciden. Porque más allá de eso, hay un abismo casi insalvable. El ecologismo tiene una postura holística, busca una estabilidad de las totalidades, del ecosistema; mientras que el antiespecismo atiende a cada individuo en particular. De esta forma, el ecologismo puede perfectamente acabar con topillos si están destruyendo el ecosistema, y un antiespecismo nunca defendería acabar con vidas individuales. Es muy difícil compaginar estas perspectivas. Desde el antiespecismo, yo me preocupo por cada animal individual, y por tanto cuido el entorno. Pero el ecologismo tiene ciertos puntos débiles en ese sentido. A parte, el ecologismo parece que se olvida de todas las consecuencias ambientales del consumo de carne, incluso con la ganadería extensiva. En este caso la filósofa Marta Tafalla tendría mucho que decir, con la insostenibilidad de la ganadería extensiva y las nuevas técnicas como el rewilding. 

P. Si pudieras formular una Ley hoy mismo en favor del antiespecismo, ¿qué cosas limitarías o regularías?

R. Quitaría toda la explotación animal, pero lo primero, si tuviera que elegir solo una, sería la ganadería. Es el sufrimiento más brutal, por el tipo de vida que llevan los animales y por la cantidad de animales que hay. Es terrorífico la tauromaquia, los circos, los zoológicos, la experimentación, pero si tuviera que elegir uno, sería la ganadería. Y con leyes para capacitar a las personas trabajadoras para que se dediquen a otra cosa que no sea explotar. Como suele pasar cuando desaparece naturalmente un sector, o se ha quedado desfasado, como las minas de carbón. Esto sucede mucho. Las empresas de explotación no están a la altura del siglo XXI, no están a la altura de una sociedad no violenta. 



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